El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer la que califica como mayor reforma de la regulación financiera desde los años treinta del pasado siglo, cuando se produjo la llamada Gran Depresión. El objetivo, en resumen, es estrechar y fortalecer desde el Ejecutivo la supervisión de las mayores entidades del sector financiero. También incluye medidas que permitan salir de la crisis financiera.

Las cinco grandes líneas de trabajo, que ya se habían avanzado hace unas semanas, son las siguientes: control de sociedades financieras; regulación de la infraestructura de los mercados; protección de los consumidores; refuerzo de la capacidad del Estado para afrontar situaciones de crisis; y adopción de normas internacionales.

En definitiva, expresó Obama, "se persigue que las soluciones no tengan que pasar por quiebras de grandes grupos o por rescates que financie el Gobierno, como ocurrió el año pasado año con AIG, por ejemplo. La Reserva Federal jugará un papel preponderante sobre todo en cuanto a vigilancia de los riesgos".

El proyecto debe someterse a aprobación de la Cámara de Representantes y se espera que pueda estar listo antes de final de año.