1. Informar de la situación real de la futura pensión. La información sobre la futura disponibilidad económica permite plantear opciones de futuro.

2. No dejar nuestro futuro solo en manos del Estado.

3. Complementar la pensión que facilita el Estado desde el inicio de la vida laboral.

4. Planificar la propia jubilación, en especial las mujeres que interrumpen su trayectoria laboral por el cuidado de hijos y dependientes.

5. Que el Estado aporte la cotización de jubilación de las mujeres en caso de excedencia o, parcialmente, en casos de reducciones de jornada mientras permanezcan al cuidado de los hijos más pequeños o de mayores dependientes.

6. Que el tiempo dedicado a la atención de los hijos hasta 12 años y a familiares dependientes compute como tiempo cotizado.

7. Desgravación fiscal del coste de los cuidadores familiares, guarderías y otros gastos asociados a la familia, siempre que esta cantidad se destine a ahorro para la pensión.

8. Desgravación fiscal de la renta familiar de las aportaciones de ahorro para la jubilación del padre o de la madre mientras permanezcan al cuidado de los hijos más pequeños o mayores dependientes.

9. Revisar la pensión de viudedad para no cotizantes, ya que el cónyuge viudo va a seguir soportando más del 50% de los costes fijos de la anterior situación.

10. Fomentar y educar a los jóvenes en la cultura del ahorro finalista, a largo plazo.

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