Todos los indicios parecen confirmar que el vuelo 447 de Air France, desaparecido la pasada madrugada cuando salió de Río de Janeiro, habría caído al Océano Atlántico con 228 personas a bordo -216 pasajeros y 12 miembros de la tripulación-. Dos de ellas son españolas: una mujer catalana que regresaba de su viaje de novios y un hombre sevillano que volvía de un viaje de trabajo.

Por el momento se conoce que el vuelo de la compañía Air France pudo ser alcanzado por un rayo, lo que habría provocado un fallo en cadena en el sistema eléctrico. Cerca de tres horas y media después de despegar de Río de Janeiro el avión se comunicó por última vez con Brasil, cuando atravesaba una zona de tormenta; más tarde, emitió señales automáticas de avería. Por ello, Air France cree que el aparato cayó al Atlántico debido a la caída de un rayo que pudo producir ese fallo en serie del sistema eléctrico.

AXA CORPORATE SOLUTIONS es, según publicaba ayer Business Insurance, la entidad que lidera la cobertura aseguradora del avión desaparecido; mientras, el intermediario ha sido JLT AEROSPACE, según han desvelado a la publicación estadounidense fuentes del mercado. El avión siniestrado es un Airbus 330-200, fabricado en 2005 y que estaba valorado en alrededor de 100 millones de dólares (70,56 millones de euros).

La firma Ascend Worldwide apunta que sería el primer accidente en el que se ve involucrado este modelo de Airbus desde que comenzó a volar en 1995, y el primer gran siniestro de Air France desde el accidente del Concorde en julio de 2000. Dicha firma apunta que este sería el cuarto siniestro áereo con víctimas en lo que va de año.