Se trata, según explica, de una iniciativa que consiste en la toma de fotografías aéreas de alta resolución simultaneadas con otras de infrarrojo cercano que la entidad realiza mediante tecnologías de vanguardia como los drones o a través de vuelos tradicionales.

Para ello se aplican sobre ellas índices de estado vegetal que proporcionan datos de utilidad y que permiten identificar no solo las zonas afectadas por el incendio, sino además cuál es el estado real de la vegetación.

Así, mediante un análisis de los resultados, el perito especializado puede clasificar las zonas siniestradas en función de su grado de afección y elaborar un informe más detallado y coherente con la realidad del impacto provocado por el incendio, tanto desde el punto de vista medioambiental como económico, se detalla. En última instancia, se está en disposición de realizar una valoración económica ajustada según las diferentes actuaciones necesarias teniendo en cuenta el nivel real de impacto producido en cada área.