“Prevemos que el fuerte crecimiento de la producción industrial, el aumento del comercio internacional y la inversión, y el fortalecimiento de los mercados laborales -tendencias que se han mantenido a lo largo de 2017- continúen respaldando el entorno empresarial”, explica el informe dado a conocer por la aseguradora.

En todo caso, este estudio alerta de que esta tendencia a la baja de las insolvencias está comenzando a agotarse a medida que se endurece el acceso a la financiación en Estados Unidos y los riesgos políticos amenazan con afectar la confianza en Europa.

“No es posible determinar cuánto durará el momento dulce actual, ya que el fortalecimiento del crecimiento en muchos mercados se verá acompañado de un aumento de la inflación que probablemente acelerará el ajuste monetario global. Tras años de financiación a bajo costo, que han generado una mayor deuda corporativa, el crecimiento de los tipos de interés podría revertir la tendencia descendente de las insolvencias”, indica el informe.

El informe recuerda que “el número anual de insolvencias en España es aproximadamente cuatro veces mayor que el de 2007", el más alto de los países analizados en el informe. Sin embargo, en un entorno de fuerte crecimiento del PIB, impulsado por factores clave como el consumo privado o las inversiones, la aseguradora prevé que los niveles de insolvencia empresarial en España disminuyan un 6% en 2018.