En un estudio sobre esta materia, Grupo GOAL advierte que, debido a que las legislaciones no estadounidenses exigen que los participantes se adhieran a este tipo de demandas en el momento de su interposición, los inversores deben actuar ya mismo para poder obtener resarcimiento. “Todo grado de no adhesión supone para las instituciones de inversión colectiva—como las gestoras de fondos y entidades depositarias—un riesgo jurídico potencial”, alerta el grupo en un comunicado.

“Hasta hace poco, el enfoque principal de las demandas colectivas relativas a títulos y valores se limitaba a Estados Unidos, por ser la legislación más desarrollada en este sentido. Sin embargo, se aprecia un crecimiento cada vez mayor en este tipo de demandas colectivas fuera de Estados Unidos, y se prevé que refleje el crecimiento experimentado en demandas colectivas estadounidenses a principios del siglo XXI. El origen de esta diversificación internacional parece encontrarse en una combinación de restricciones jurisdiccionales en los tribunales federales estadounidenses, junto con el deseo creciente de desarrollar procedimientos de demanda colectiva interiores en muchos países de todo el planeta”, comenta Stephen Everard, director ejecutivo de GOAL Group.

En este sentido, concreta que “algunas legislaciones —actualmente Países Bajos y Canadá— han definido y admitido el concepto de un ‘colectivo’ global, donde inversores de fuera de estos países que hayan invertido en acciones cotizadas en una bolsa de valores puedan ser parte de demandas colectivas relativas a títulos y valores en los tribunales de dichos países. No hay excusa viable que justifique la falta de adhesión, ya que varios proveedores de servicio especializados ya pueden cumplir esta función por un coste relativamente reducido”.