La contracción de las exportaciones (-8,6%) causada por la salida de Intel del país y los efectos negativos del clima (El Niño) en la agricultura, fueron los principales lastres para el crecimiento. La demanda interna se mantuvo dinámica, el consumo privado aumentó hasta el +4,6% (desde el +3,9% de 2014), gracias al bajo precio del petróleo, la deflación y el crecimiento del crédito. La inversión también aumentó hasta el +8,2%. Se espera que la economía se acelere al +3,6% en 2016.

El entorno macroeconómico es sólido, añade la aseguradora, en el que existe una estabilidad política y el clima de negocios es amigable. El país continúa siendo un lugar elegido para hacer negocios, con un desempeño por encima de la media regional en términos de facilidad para emprenderlos, calidad del marco regulatorio, la aplicación de la ley y control de la corrupción. Sin embargo, el gobierno está teniendo problemas a la hora de reducir el déficit fiscal, que aumentó al -6% del PIB en 2015 y que se espera que sea mayor de -5% hasta 2017.

 

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