Asimismo, dijo que la FIBA luchó, sin éxito, contra la propuesta de suprimir las comisiones, que entró en vigor en 2005. Los argumentos que se dieron desde la Administración sobre la supresión de las comisiones fueron dos: había conflicto de interés -el cliente no conocía el rol del intermediario- y el negocio de correduría no era transparente. Pero, en realidad, reconoció “nuestra asociación supone que el principal motivo de la prohibición de las comisiones fue frenar el crecimiento de los corredores de seguros y mantener, aumentar y reforzar la posición de las aseguradoras domésticas, reducir la tasa de aseguradores extranjeros y prevenir la entrada al mercado”. La consecuencia, resumió, es que el número de empleados descendió considerablemente, que cada vez es más complicado comprar un buen seguro y que entre 2003 y 2012 el mercado de seguros creció un 64%, pero las primas mediadas por un corredor disminuyeron en un 22% y la cuota de mercado de los brókeres cayó un 50%.