“En España, en el primer trimestre de 2012, hubo un notable empeoramiento de la recesión, con un fuerte descenso en la actividad industrial y de servicios y un descenso en el precio de la vivienda, que llegó hasta el 30%, desde el máximo alcanzado en diciembre de 2007”, señala la aseguradora. “La tasa de desempleo –recuerda- sigue en aumento y ha superado el 24% desde marzo de 2012. Los retrasos en los pagos y las quiebras de empresas han aumentado de manera significativa y esto afecta no sólo a las empresas del sector de la construcción, sino también a las de la industria agroalimentaria, material eléctrico, productos químicos y comercio no especializado”. Señala, en este sentido, que el lento crecimiento está frenando cualquier reducción de la deuda pública y las tensiones en el mercado secundario de deuda siguen siendo “graves”.

En el caso de Italia, su PIB cayó un 0,8% en el primer trimestre del año, siendo el tercer trimestre consecutivo en negativo. Se acelera la caída de la actividad industrial, afectando particularmente al sector de la construcción, con una caída del 15,1% en un año, y el desempleo ha alcanzado niveles récord en el país, llegando en abril al 10,2% de la población. “En una situación en la que las reformas están produciendo en la población una creciente tensión, la magnitud de la deuda pública representa una amenaza, con una viabilidad muy vulnerable a una caída de las expectativas del mercado”, indica COFACE, que está observando un fuerte deterioro en el comportamiento de pago entre las empresas italianas, sobre todo en la metalurgia, la industria agroalimentaria, la construcción y el sector textil.

De Chipre, la aseguradora recuerda que es el quinto país de la zona euro que solicita ayuda financiera de la UE, y que su nivel de deuda privada (311% del PIB en 2011) es el más alto de Europa, mientras que la deuda corporativa ascendió al 186% del PIB.

EL MODELO INDIO COMIENZA A MOSTRAR SIGNOS DE DEBILIDAD

Por otra parte, COFACE ha calificado con ‘A3’ su evaluación global de India, y ha rebajado la evaluación de su entorno empresarial a ‘A4’, bajo vigilancia negativa, mientras que ha reducido su evaluación de entorno empresarial para Argentina de ‘B’ a ‘C’, a raíz de la aplicación de los controles restrictivos de cambio. También ha calificado Indonesia con ‘B’ y su entorno empresarial como ‘C’, bajo vigilancia positiva.