El débil crecimiento en el comercio internacional (previsto en 2,4% para 2017, comparado con un 2,2% en promedio entre 2008 y 2015 y 7% en promedio entre 2002 y 2007) podría limitarse por el resurgimiento de medidas proteccionistas, como consecuencia de la elección de Donald Trump. En el corto plazo, estas medidas tendrán un efecto menor sobre la economía americana a final del ciclo (+1.8%) que en aquellos países que exportan considerablemente a Estados Unidos: América Central (en particular para Honduras, El Salvador, México y Ecuador) y algunos países de Asia (como lo es Vietnam y Tailandia).

Debido a la fuerte dependencia en exportaciones de México a Estados Unidos (las cuales representan el 7% del PIB mexicano), en un contexto de alta inflación y caída de las inversiones, la aseguradora degrada su evaluación riesgo país a B. Argentina, sin embargo, se encontrará relativamente inmune al efecto "Trump" y, después de un año difícil, deberá comenzar a cosechar los frutos de sus reformas. Por lo tanto, Coface está mejorando la evaluación riesgo país de Argentina a B.

México y Argentina: en un cruce de caminos

Las trayectorias económicas de Argentina y México tienen un grado de dependencia de las materias primas para el ingreso presupuestario, son divergentes, revela el último informe publicado por COFACE. La economía de México está en una fase de aterrizaje. El país ha logrado buenos resultados en el pasado y ha implementado reformas como la recaudación de impuestos y en cuanto a la apertura de la competencia a sus sectores de energía y telecomunicaciones. Estas reformas han sido bien recibidas por la comunidad internacional. El país se encuentra ahora en una trayectoria de crecimiento más lenta, con el debilitamiento de las inversiones y las exportaciones manufactureras, las consecuencias negativas del aumento de la tasa de interés clave y la depreciación del 30% del tipo de cambio frente al dólar.

Por otro lado, Argentina espera un acelerado crecimiento, gracias a las recientes reformas para mejorar el clima de negocios. En consecuencia, el país ha pasado a B por su clima de negocios y sus niveles de riesgo país. Las medidas implementadas incluyen la desregulación de los controles de cambio, la eliminación de las restricciones al acceso a divisas, la racionalización de los procedimientos administrativos de importación y exportación y el relanzamiento del diálogo con el CIADI13 (como parte de la política del país para normalizar su situación financiera externa).

Es indudable que ha habido un impacto negativo a corto plazo (el PIB volvió a disminuir un 3,8% en el tercer trimestre interanual), pero la economía debería recuperarse en 2017 (+ 2%, frente al -2%). Esto se debe particularmente a la reducción de la inflación, que debería permitir un aumento del consumo en Argentina a diferencia de México.

“La relajación de la política monetaria argentina es probable que continúe (de nuevo a diferencia de México, que tiene que seguir la política monetaria de Estados Unidos para seguir siendo atractivo, incluso mientras su tipo de cambio se desvía)”, detalla el documento.

Las incógnitas a las que se enfrenta Argentina deberían ser  positivas. El país ha recuperado el acceso a los mercados de capital y el retorno de los inversionistas extranjeros es un buen augurio, agrega COFACE.

México, sin embargo, depende de Estados Unidos ya que el 80% de sus exportaciones tiene este país como destino. La elección de Trump ha dado lugar a una actitud expectante de los inversionistas, debido al posible proteccionismo (se ha mencionado un aumento del 35% en los aranceles aduaneros) y la legislación anti-inmigración. Las remesas de los trabajadores mexicanos que viven en los Estados Unidos representan el 2,4% del PIB de México. Estos factores desconocidos, además del debilitamiento de los fundamentos de México, han llevado a COFACE a rebajar la evolución país de A4 a B.

Los riesgos políticos mundiales en su máximo histórico en 2017

Entre las economías avanzadas, destaca COFACE que Europa es la que enfrenta las mayores incertidumbres políticas, derivadas de la espera del resultado de un número de contiendas electorales decisivas, así como de los detalles sobre los términos exactos del Brexit. Durante el año pasado, el indicador para Europa de riesgo político de Coface ha incrementado en un promedio de 13 puntos para Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido. El crecimiento Europeo podría bajar en un promedio de 0.5 puntos, en caso de un choque político mayor, similar a la escala del referéndum en Renio Unido.

Los riesgos políticos en países emergentes son más altos que nunca, impulsados por el descontento social y agudizados por los riesgos en seguridad. La Comunidad de Estados Independientes C IS(con una nota de 63% sobre 100% en 2016 a causa de Rusia) y el Norte de África y las regiones de Medio Oriente (con Turquía y Arabia Saudita en 62%) muestran los mayores riesgos entre las grandes economías emergentes. Este incremento de frustraciones políticas y sociales enSudáfrica es en parte causante de la degradación de su evaluación aC, dentro de un contexto de muy pobre crecimiento.

Por último, en cuanto a los riesgos de seguridad, los cuales incluyen ataques terroristas, conflictos y homicidios, son un nuevo componente en el indicador del riesgo político emergente. Como no es de extrañarse, este es más alto en Rusia y Turquía, concluye el informe.

España mejora su evaluación a A3

Según detalla el documento, esta es la primera ocasión desde mediados de 2015 que COAFCE ha realizado más ascensos que descensos en sus evaluaciones riesgo país.

España, ha sido mejorada su evaluación a A3, mientras que Islandia y Chipre (donde los riesgos relativos a los controles de capital están disminuyendo), ahora están evaluados como A2 y B respectivamente. Los países de Europa Central continúan mejorando su posición, entre los 160 países evaluados por Coface. Estonia (A2),Serbia (B) y Bosnia-Herzegovina (C) los cuales, han visto mejoras en el ambiente de negocios y el crecimiento ha alcanzado niveles confortables.Bulgaria (A4) ha confirmado su recuperación, gracias al crecimiento moderado y la continua consolidación de su sector bancario.

En África Subsahariana, los países más pequeños están desempeñándose mejor que las grandes economías. Dos de ellos con los mejores resultados de la región son Ghana (B), país el cual pasó su prueba de madurez democrática en diciembre, y ahora tiene un mejor nivel de gestión de finanzas públicas, y Kenia (A4), que ha visto un impulso en el turismo e incrementado sus inversiones públicas.

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