La acumulación de pérdidas ocasionadas por una variedad de catástrofes naturales en 2017 y 2018 han puesto fin a años de seguros ‘blandos’ a medida que los distribuidores reevalúan sus puntos de vista sobre el riesgo. GUY CARPENTER & COMPANY LLC ha plasmado en su informe ‘La naturaleza cambiante del riesgo’ su visión sobre un cambio en las condiciones del mercado que reflejan el impacto sorpresa de las pérdidas máximas producidas en los ‘riesgos pico’ durante los últimos dos años, con indemnizaciones que continúan evolucionando negativamente.

El informe también destaca la importante contribución a estas pérdidas de los riesgos no pico, con, por ejemplo, las pérdidas aseguradas por la actividad de incendios forestales en California en 2017 y 2018, que superaron los costes combinados de cualquier década anterior.

La escala de las pérdidas no se corresponde con la visión tradicional de los incendios forestales, destaca el informe. Por eso, “las suposiciones subyacentes se están reevaluando para reflejar con más detalle la contribución realizada por los incendios forestales y otros peligros a las pérdidas generales esperadas”.

Cambio climático

“Si los últimos dos años proporcionan algún tipo de guión sobre lo que se puede esperar en los próximos años, el desarrollo de las pérdidas para grandes eventos será incierto, y la escala y gravedad de los riesgos de desgaste acentuará las brechas de protección”, afirma Julian Alovisi, jefe de Investigación y Publicaciones. El cambio climático apunta a un futuro “en el que los eventos climáticos serán más frecuentes y severos”.

“Esto plantea preguntas importantes sobre la ‘asegurabilidad’ a largo plazo. Los modelos de riesgo, que ya están bajo escrutinio debido a las pérdidas pico y los costes en espiral de los eventos de desgaste, deberán ser recalibrados para comprender mejor el potencial de riesgo asociado con estas exposiciones”.

El informe también se fija en cambios importantes dentro del ramo de No vida, donde la mayor frecuencia de las pérdidas y la gravedad de estas en varias líneas ‘de cola larga’ están ejerciendo presión sobre los márgenes de los distribuidores, “con la inflación social que parece ser un factor en las tendencias de costos de pérdidas al alza”. “Esta evolución es significativa en el contexto de las tendencias generales del mercado”, añade Alovisi, “ya que el mercado de No vida ha sido el catalizador principal de casi todos los cambios de rumbo pasados ​​del mercado, y llega en un momento de disminución de la redundancia de las reservas. Dado el menor número de distribuidores que operan en el ramo de No vida, reemplazar la capacidad perdida o reducida puede ser un desafío y hacerlo más vulnerable a las limitaciones de capacidad en caso de que cambien los supuestos de indemnizaciones de los distribuidores”.