Las razones para este fenómeno el grupo las encuentra en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la incertidumbre provocada por el brexit y las crecientes tensiones geopolíticas, a lo que se suma el endurecimiento de las condiciones monetarias y la normalización (de momento solo anunciada) de la política monetaria.

Los mercados bursátiles reaccionaron en consecuencia: los precios mundiales de las acciones cayeron alrededor de un 12% en 2018. Esto supuso un impacto directo en el crecimiento de los activos. El ahorro de los hogares cayó un 0,1% y se mantuvo más o menos plano en 172,5 billones de euros.

El año pasado, los activos financieros brutos en mercados emergentes no solo descendieron por primera vez sino que lo hicieron un 0,4%, más que en los países industrializados (0,1%) de media y un 0,2% en el caso de Europa. La debilidad de China, donde los activos cayeron un 3,4%, desempeñó un papel clave en esto, señala ALLIANZ. Sin embargo, otros mercados emergentes importantes como México y Sudáfrica también tuvieron pérdidas significativas en 2018. De esta forma, la convergencia entre los países más pobre y más ricos se habría detenido.

Toda la información detalla del informe, está disponible en la página web de la compañía.