En una entrevista con ‘El Espectador’, Vallance se opone a que el derecho a la salud y que el acceso a los servicios varíen de acuerdo al nivel de ingreso de las personas. Considera que la propuesta de la Secretaría de Salud del Distrito de convertirse en la única EPS del régimen subsidiado es sana en la medida en que no se pierda la función rectora de esa entidad de velar por la atención de las personas, por lo tanto, Vallence recomienda tener auditores externos que vigilen su funcionamiento.

Sobre el sistema de salud de Colombia, opina que “el sistema es frágil aunque existe un flujo de dinero importante, y la gente no confía en él. Hay una franja divisoria muy amplia entre los subsidiados y los contributivos, y la salud no se puede estratificar de acuerdo a lo que ganes. En Colombia no se compite por tener el mejor servicio sino por el número de usuarios. En mi país hay una competencia entre los hospitales privados y públicos. El que mejor preste los servicios, tendrá más usuarios y mayor ingreso de recursos. La competencia es sana porque ambos tienen asignadas las tarifas las mismas para cada uno de los servicios médicos, tengo entendido que aquí se contrata con valores distintos para los hospitales públicos y privados”.

La falta de confianza en el sistema colombiano, es según Vallance, “es el resultado en la salud de la gente, y las personas no lo están viendo: las filas enormes, las barreras de acceso… Además los escándalos de corrupción y la gente sabe de los intereses y las influencias con las que se mueven los políticos en el sistema. En Inglaterra, por ejemplo, las compañías pagan sus impuestos para la salud porque saben que un trabajador sano es un buen empleado, un activo. No hay que pensar la salud como un negocio, es mejor pensar que la salud es sinónimo de desarrollo social y económico”.

El cambio en el modelo inglés se dio después de la segunda guerra mundial, ya que “el sistema estaba colapsado y desde esa época hasta la fecha se ha venido haciendo cambios pequeños. Por lo general, los ciudadanos piensan que tienen un sistema fuerte, aunque siempre habrá críticas. En la actualidad, el 10% de la población contrata sus servicios de salud con privados, aunque puede hacerlo también con el sistema público, y hay que reconocer que los hospitales privados tienen mejor infraestructura y los usuarios tienen más rápido acceso de los servicios”.

Para Andrew Vallance lo que falla en el sistema Colombiano es que “la regulación no es independiente del gobierno y eso se presta para la intermediación de intereses políticos y que sean esos inspectores quienes establezcan los estándares de calidad y que vigilen que los recursos vayan a donde tengan que llegar, que auditen la situación financiera de los hospitales y que además hagan un escalafón de cuáles hospitales van mal o bien y que esto lo conozca la ciudadanía, de esta manera las personas tomarán mejores decisiones en cuanto a su salud”. En el caso contrario, explica que “en Inglaterra existe un fondo que se encarga de administrar y girar el dinero de los impuestos que es destinado para la salud, éste gira los recursos a los hospitales y proveedores, y existen dos reguladores independientes”.

“La salud no puede ser en sí el negocio, el negocio es que la gente está saludable para que la economía también lo esté. Eso es lo que motiva, por ejemplo, a las compañías de mi país a pagar sus impuestos, saben que un trabajador sano es un trabajador feliz y por lo tanto productivo. Ahora, las personas no van a pagar impuestos que saben que no se le va a hacer retribuido o que estén seguros de que los recursos van a ser destinados con transparencia”, concluye.

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