Hoy los británicos decidirán su continuidad (o no) en la Unión Europea ("UE"). Si atendemos a los resultados de las encuestas publicadas esta misma semana el "sí" (popularmente conocido como Bremain),  o el "no" (popularmente conocido como Brexit) del Reino Unido ("RU") a la UE se decidirá por un puñado de votos.

En estos últimos meses muchas son las voces que se han alzado alertando de los peligros que el Brexit supondría ya no solo para el RU y para la UE, sino para la economía internacional en su conjunto y, sin ningún lugar a dudas, para un sector como el asegurador donde el mercado londinense juega un papel crucial. 

El Brexit, entre otras muchas implicaciones para el sector asegurador europeo, supondría que, salvo que el Reino Unido se incorpore al Espacio Económico Europeo (lo cual no dependerá exclusivamente de su voluntad), las entidades (re)aseguradoras o mediadores británicos o las entidades españolas operando en el RU no podrán beneficiarse del "pasaporte comunitario". Como es de sobra conocido, el "pasaporte comunitario" permite a entidades de un Estado miembro operar en libertad de establecimiento, o en libre prestación de servicios, en otro Estado miembro, sobre la base de la autorización de su Estado de origen y sin necesidad de cumplir con los requisitos de autorización del Estado de acogida, sujeto simplemente a un procedimiento sencillo de notificación entre supervisores nacionales y al cumplimiento de las normas imperativas de interés general del Estado de acogida.

Para evitar los inconvenientes de una eventual pérdida de "pasaporte comunitario", y sin perjuicio de que el RU tratara de utilizar en ciertas materias los procedimientos de equivalencia de terceros países que permite la Directiva de Solvencia II, parece previsible que el Brexit desencadenara una oleada de operaciones corporativas de grupos (re)aseguradores o mediadores británicos (o de grupos terceros países que operan en la UE a través de entidades británicas) para reorganizar sus estructuras societarias y pasar a operar a través de una sociedad constituida en un Estado miembro que pueda beneficiarse del "pasaporte comunitario". 

En fin, tiempo habrá de analizar en profundidad, en su caso, los distintos escenarios, consecuencias y riesgos que se presentarían en caso de que triunfe el Brexit; riesgos que, por otro lado, las entidades (re)aseguradoras deberían considerar dentro del marco de su sistema de gestión de riesgo.

Ahora, la suerte está echada, y cuando estamos a unas horas de conocer el resultado del referéndum,  tan solo cabe esperar que la moneda caiga de cara y la historia, a pesar de sus idas y venidas, dé, una vez más, la razón a la necesidad y virtud del proyecto europeo.

 

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