Según un extenso reportaje elaborado por el diario ‘América Economía’, se destaca que las compañías de seguros extranjeras están interesadas en el riesgo comercial y no sectores minoristas como Vida, Autos y Salud, explica Joan Lamm-Tenant, economista jefe global y estratega de riesgo de la agencia global GUY CARPENTER & COMPANY. Esas empresas extranjeras recién llegadas que se disputan la cuota del seguro personal están desafiando a instituciones muy enraizadas en Brasil, así como al modelo de seguros practicado por los bancos, en que esas instituciones son las principales distribuidoras del seguro personal.

La competencia cada vez mayor por todas partes es señal de que los márgenes se han vuelto demasiado estrechos para tener algún atractivo, observa Lamm-Tenant: "Las compañías de seguros extranjeras entraron rápidamente y obtuvieron licencia de funcionamiento. Pero eso tuvo como resultado precios que continúan siendo increíblemente competitivos y no sostenibles". En este sentido, explicó que “el problema es que las compañías de seguros están intentando fijar un precio en un mercado que aún está evolucionando”. En los mercados desarrollados, los precios toman como base un historial de años de reclamaciones. "En Brasil, la infraestructura aún se está creando, por lo tanto no sabemos qué forma adquirirá el ambiente de litigio, los códigos y las normas", agrega.

Lamm-Tenant prevé que no todos sobrevivirán en el competitivo mercado brasileño. Algunas compañías de seguros ya han llegado a la conclusión de que otros mercados latinoamericanos, como el colombiano y el peruano, son más atractivos. Las economías tal vez sean mucho menores, sin embargo ambas disfrutan de un fuerte crecimiento del PIB y presentan menos barreras de entrada a las compañías de seguros y menos incertidumbre regulatoria.

LEGISLACIÓN Y DISTRIBUCIÓN

Además de las presiones de precios, hay dos cuestiones clave que obstaculizan las inversiones externas: legislación y distribución. La apertura y las restricciones del mercado de reaseguro es un buen ejemplo y continúa afectando a los mercados comerciales. En 2008, el monopolio de la estatal brasileña Instituto de Reaseguro de Brasil (IRB) finalmente se rompió, dice Elias Silva. Desde la apertura del sector, la SUSEP concedió licencias a 102 reaseguradoras, la mayor parte de ellas eran empresas extranjeras.

La decisión de imponer restricciones a la liberalización del mercado de reaseguro creó también un clima de desconfianza en torno a futuros cambios en las leyes brasileñas, un inconveniente que ciertamente no se limita a ese sector. Empresas del mercado londinense se esfuerzan por comprender no sólo la legislación de seguro y reaseguro, sino también los distintos impuestos sobre la adquisición de seguros y reaseguros, observa Michelle Oliveira, asociada de la división de construcción y bienes inmuebles de la correduría de seguros JLT LONDRES.

En los proyectos de construcción de tamaño medio, las compañías de seguros locales tienen una presencia cada vez más dominante en el mercado brasileño. Además, los límites de la liberalización encarecen los costes para todos. "Siempre que hay regulaciones limitadoras a través de mecanismos de mercado, se crean costes de fricción", dice Lamm-Tenant.

Por último, el reportaje hace hincapié en que los corredores de seguros son los que están obstaculizando el desarrollo en el lado comercial. Los costes elevados de la distribución paralizaron el desarrollo del mercado de seguros personales. El valor típico de la comisión del corredor de seguros es del 20% al 25% en Brasil, dice un corredor que prefirió no identificarse. El mercado de seguros vía bancos y la agenda pesada de comisiones indican que las políticas de seguros son caras y las compañías de seguros tienden a privilegiar exclusivamente a los ricos.

Según los analistas, se necesitan eficiencias para abrir nuevos segmentos en el mercado de seguros, sobre todo en el caso del consumidor de baja renta, que siempre ha sido escasamente atendido. Las compañías de seguros no sólo tienen que proporcionar el capital, sino también transferir conocimiento y mejorar los estándares, concuerda Lamm-Tenant. "Las empresas que tengan éxito ofrecerán ideas e incentivarán a las empresas a través de su producto ofreciendo descuentos mayores para la introducción de mejores prácticas", apunta la ejecutiva.