En el informe, del que se hace eco hoy Funds People, se indica que cerca de dos tercios de los encuestados (un 68%) identificaron los bajos tipos de interés como su principal reto, seguido por las nuevas regulaciones (un 58%) y la complejidad de la gestión del riesgo (un 47%). La incertidumbre macroeconómica y la consecuente volatilidad de los mercados financieros representan menores preocupaciones (un 26% y un 16% respectivamente), lo cual sugiere que las aseguradoras pueden seguir creciendo acostumbrándose a operar en la nueva realidad.

Además, preocupa a las aseguradoras la posibilidad de que continúe la intervención política en la economía (así lo indica un tercio) aludiendo que esto dificulta su capacidad para hacer predicciones y tomar decisiones de inversión. El estudio también pone de manifiesto que, aunque hay un creciente apetito por parte de los directores de inversiones por contrarrestar el impacto del entorno de bajos tipos mediante la asignación a fuentes alternativas de retorno, se ha producido un cambio real muy limitado hacia la diversificación de las carteras de inversión. La mayoría de las aseguradoras se comprometen a destinar hasta un 10% de sus carteras a clases de activos alternativos; no obstante, actualmente solo tienen un 2 o 3%.

“Las compañías aseguradoras están hablando sobre diversificación aunque estamos viendo pocos progresos en su implementación. De hecho, la crisis financiera y las nuevas regulaciones han llevado a las aseguradoras a mantener su asignación a inversiones en renta fija”, confirma Laurent Seyer, jefe global de Soluciones Multi-Clases de Activos en AXA IM.

Para la realización de este este estudio BCG y AXA IM han entrevistado a directores de inversiones de 30 compañías de Europa.