Una vez completados los cambios, el grupo se organizará en base a cinco áreas geográficas (Francia, Europa, Estados Unidos, Asia e Internacional) y un único centro corporativo (reducido desde las tres capas -sede central, líneas de negocio globales, regiones- que existen actualmente).

Las entidades transversales clave se gestionarán junto con estas áreas geográficas, incluyendo AXA Investment Managers y AXA Corporate Solutions; los CEO  de estas dos filiales dependerán del CEO del grupo. Como parte de este esfuerzo de simplificación, en Europa, las entidades directas y tradicionales reportarán al director general del país para acelerar las sinergias entre el negocio directo y el tradicional.

El proyecto se presentó hace unas semanas a los empleados del grupo y se han iniciado las consultas con los interlocutores sociales de las entidades correspondientes. AXA espera que el nuevo modelo operativo sea efectivo en el primer trimestre de 2018.

“El objetivo es dejar que nuestros equipos se concentren en el crecimiento del negocio y brinden un excelente servicio en sus respectivos mercados. Estoy convencido de que el empoderamiento local es fundamental para el éxito a largo plazo, al hacer que nuestra transformación sea tangible sobre el terreno, lo más cerca posible de nuestros clientes. Para lograrlo, la simplificación que estamos llevando a cabo es un requisito previo absoluto, pero también el punto de partida de un gran esfuerzo por simplificar AXA para todos nuestros grupos de interés”, afirma Thomas Buberl, consejero delegado del grupo galo.

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