En concreto, la mencionada cátedra estudiará este fenómeno meteorológico extremo que comporta perjuicios graves para la salud, el medio ambiente y la actividad cotidiana y económica en muchos países, especialmente en el norte de África y Oriente Medio. El objetivo es obtener un mayor conocimiento sobre los mecanismos que favorecen la emisión de polvo mineral en zonas áridas y su transporte a escala regional y global, para mejorar los modelos de predicción y estudiar y cuantificar los efectos de estas partículas sobre la meteorología, el clima, la química atmosférica y los océanos, así como evaluar su impacto en sectores claves de la sociedad y la economía.

La cátedra, desarrollada por el ingeniero ambiental Carlos Pérez García-Pando, tendrá su sede en el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación, en cuyas instalaciones se encuentra el único centro regional de la Organización Meteorológica Mundial dedicado al aviso, asesoramiento y evaluación de las tormentas de polvo y arena.

Esta dotación  se suma a la cantidad que el fondo para la investigación del grupo galo ha otorgado este año a otros dos proyectos españoles: la cátedra que estudia riesgos asociados a la privacidad de datos a través de la criptografía cuántica, a cargo del profesor Antonio Acín y del ICFO-Instituto de Ciencias Fotónicas, con una ayuda de 1,7 millones de euros, y la beca post doctoral de 120.000 euros concedida a la bióloga Isabel Barrio, que desarrollará su investigación en la Universidad de Islandia durante los dos próximos años.

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