Con estos resultados, AVIVA ha decidido pagar un dividendo de final del año de 9 peniques, un 44% menos que el anterior, con lo que el dividendo total en el conjunto del ejercicio queda en 19 peniques, un 26% menos. La reacción en bolsa de esta decisión fue una caída del 12,51% de sus acciones.

Además, considera que la situación general del grupo no permite el pago de bonus a sus directivos en relación con el ejercicio 2012 o subidas salariales en 2013.

ESTABILIDAD EN LOS BENEFICIOS DE ESPAÑA

El negocio en España contribuyó a las cuentas del grupo con un resultado operativo de 215 millones (247,7 millones de euros), frente a los 216 millones (248,8 millones) de 2011. El total de ventas de ahorro a largo plazo, por el contrario, experimenta un descenso en el año del 28%, hasta 1.295 millones (1.4925 millones de euros). “La solidez subyacente del negocio en España permite pagar al grupo un dividendo de 68 millones (78,3 millones de euros) en 2012”, destaca AVIVA en su comunicado.

Respecto a la evolución del negocio, apunta que “las continuas difíciles condiciones económicas y la contracción del mercado hipotecario se han traducido en una reducción significativa del nuevo negocio. Sin embargo, la rentabilidad del nuevo negocio se mantuvo y hubo un rendimiento estable de la cartera en vigor”.