Bien es cierto que en estos resultados han influido decisivamente varios factores: por un lado, los costes de reestructuración que está acometiendo el grupo (a principio de julio anunció que se desprendería de 16 unidades de negocio que no cumplen sus requisitos de rentabilidad) y, por otro, los 876 millones de libras (1.111,22 millones de euros) de amortización de fondos de comercio y activos intangibles en Estados Unidos.

El grupo británico recuerda que el beneficio operativo (incluidos los costes de reestructuración) se redujo un 10%, hasta 935 millones de libras (1.186,07 millones de euros). La venta de filiales, las fluctuaciones de divisas, los siniestros naturales en el Reino Unido y "los mayores costos de reestructuración a medida que se implemente el plan estratégico", justifican este descenso. Para avalar esta explicación aporta un dato: el resultado de explotación, si no incluimos los costes de reestructuración, solo se habría reducido un 10%.

En cuanto a las pérdidas asumidas en Estados Unidos, diferentes analistas han interpretado esta decisión como el primer movimiento para poner en venta su filial estadounidense. Algo negado con rotundidad desde el propio grupo británico.

EN ESPAÑA, EL BENEFICIO OPERATIVO DESCIENDE UN 14%
 

"En España tenemos un negocio que funciona bien en una economía difícil", explica la nota de prensa de la entidad. O, lo que es lo mismo, las condiciones difíciles del mercado y la debilidad del euro, junto a un primer semestre de 2011 muy positivo para el grupo, han llevado a 94 millones de libras (119,24 millones de euros) de resultado operativo, un 14% menos que en el mismo periodo del año anterior. Como datos positivos, AVIVA recuerda que en España se ha ido adaptando a la situación de mercado, diversificando su portfolio de productos y convirtiéndose en los seis primeros meses en líder del mercado de previsión individual.

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