El dato de este año representa un aumento de 1,3 puntos porcentuales respecto a la edición anterior del estudio y rompe la tendencia bajista de los últimos 5 ejercicios. La reducción de los kilómetros de riesgo ‘elevado’ y ‘muy elevado’ se ha estancado en los 2 últimos años.

En comparación con informes anteriores, se ha producido un incremento en el número de kilómetros de ‘Riesgo Elevado’ respecto al año pasado. Los tramos de riesgo reducido (‘Bajo y Bajo-Medio’) se han mantenido estables, pasando del 72,7% del año pasado al 72% en la actualidad. No obstante, cabe destacar que los tramos de ‘Riesgo Alto’ descienden en 151 kilómetros.

Del 2010 al 2016, el riesgo de tener un accidente grave o mortal en las autopistas se ha reducido un 49%. En cambio, en las carreteras convencionales la reducción del riesgo sólo ha alcanzado el 35,9%.  A pesar de que el riesgo ha disminuido en todas las vías, se han incrementado las diferencias entre las carreteras convencionales y las autopistas: si en 2010 la probabilidad de tener un accidente en una carretera convencional era del triple (3,6) que en una vía de alta capacidad, en 2016 esa probabilidad se multiplica por cuatro (4,1).

Aragón, con un 23%, y Cantabria, con un 21%, son las Comunidades que tienen mayor proporción de kilómetros negros y rojos en su red de carreteras dependiente del Estado.  En cuanto a provincias, la que más riesgo tiene es Huesca.

En España, hay 61 carreteras que tienen al menos un tramo negro o rojo. Sin embargo, hasta el 50% de los kilómetros de estos riesgos (1.783 km) se concentran en tan solo 12 carreteras. El tramo de carretera con más riesgo de sufrir un accidente grave o mortal se encuentra en la N-120, entre Següín (Lugo) y Penalba (Ourense). Además, es significativo señalar que los 10 tramos más peligrosos de España pertenecen a carreteras nacionales de calzada única y un carril por sentido.