Según explicó, ello se debe a que muchos legisladores sólo establecen la medida sin conocer las condiciones del mercado o las características del producto y, en muchas ocasiones, estos seguros ni siquiera son un producto que ofrezcan las compañías porque en su elaboración no se les ha tenido en cuenta, siendo incluidos en códigos y reglamentos, tanto federales como locales, por “capricho” de algún legislador, informa ‘Tiempo en línea’.

Así, en el país hay más de 600 seguros obligatorios que los ciudadanos deberían adquirir y sin embargo, alrededor de la mitad son coberturas que no existen en el mercado o para las cuales aún no se establecen reglamentos ni especificaciones, por lo que siguen sin cubrirse los riesgos para los que fueron creados. En estos casos, dijo, “durante un periodo legislativo se aprueba la entrada en vigor de este tipo de seguros, pero a nadie se le informa y con el cambio de sexenio se quedan en el olvido aunque siguen considerados dentro de la ley”. “El principal problema que vemos es que la autoridad lo pone dentro de la ley, pero no supervisa su cumplimiento”, sostuvo.

En cuanto a las características de cada producto, señaló que “algunas legislaciones dicen que para poder operar puedes tener un seguro, fondo, fianza o garantía sin especificar de qué tipo”, sin establecer montos ni especificaciones, lo que se queda a consideración de cada persona, mientras que las aseguradoras deben acoplarse a la demanda del cliente u ofrecer un producto genérico.

Por ello, confirmó que la AMIS buscará acercarse a las autoridades para ordenar esta situación. “Hay que hacer mucho trabajo legislativo para definir cómo trabajar de manera conjunta las autoridades, aseguradoras y usuarios en el seguro obligatorio”, sobre todo ante la entrada en vigor del nuevo seguro obligatorio para carreteras federales que iniciará el próximo 23 de septiembre, concluyó.