Es momento, por tanto, de actuar, y recuperar la senda de crecimiento económico con equidad y afrontar sus retos estructurales. Un factor importante dentro de esta agenda de crecimiento inclusivo es la redefinición de la asociación de América Latina con China.

China tiene una clara estrategia de transformación estructural (hacia su ‘nueva normalidad’) que implicará en las próximas dos décadas tasas de crecimiento menos espectaculares pero más sostenibles, basadas en un mayor consumo, la consolidación de la clase media urbana y el auge de industrias intensivas en conocimiento y tecnología.

América Latina puede afrontar algunos de sus retos de desarrollo de la mano de esta transformación, pero ello exige una estrategia proactiva con políticas decididas de diversificación productiva, mejora de calidad de bienes y servicios e integración regional.

Para ello, América Latina debe modernizar su sector agrícola y apostar por servicios con mayor proyección internacional y capacidad de capturar valor agregado. Además, la región ha de proseguir sus esfuerzos de acumulación de capital humano, en especial en formación técnica. Por último, América Latina debería profundizar y optimizar las relaciones financieras con China, tanto en términos de inversión extranjera directa como de préstamos. Estos tres desafíos – diversificación, capital humano y financiamiento – se afrontarían mejor con mayor coordinación, por ejemplo sobre la base de plataformas existentes, como Mercosur y la Alianza del Pacífico.

Nuestro informe regional, Perspectivas Económicas de América Latina 2016 elaborado junto con la CEPAL y la CAF y que fue presentado en Casa América en Madrid el pasado 9 de mayo, se concentra en la relación, presente y futura, entre América Latina y China.

Es el momento de avanzar hacia una nueva asociación con China, en la que todos ganen. China podrá seguir contando con América Latina como un socio comercial sólido y un destino atractivo para sus inversiones. Y la región podrá mantener a China un inversionista fiable y un destino para sus productos y servicios. Esto es clave para una American Latina que se encuentra ante su momento decisivo.

América Latina debe modernizar su sector agrícola y apostar por servicios con mayor proyección internacional y capacidad de capturar valor agregado. Además, la región ha de proseguir sus esfuerzos de acumulación de capital humano, en especial en formación técnica. Por último, debería profundizar y optimizar las relaciones financieras con China, tanto en términos de inversión extranjera directa como de préstamos