De acuerdo a las principales conclusiones del informe, continúa a largo plazo la tendencia a la baja de menores pérdidas a pesar de lo ocurrido con el Costa Concordia. En los últimos 12 meses, hasta el pasado 25 de noviembre, 106 barcos se perdieron en comparación con las 91 pérdidas de buques registradas un año atrás, según el informe. El promedio de 10 años, sin embargo, es de 146 barcos por año, indica la compañía.

El informe destaca que a pesar de las mejoras en tecnología, capacitación y regulación, el error humano sigue siendo el mayor desafío para la seguridad marítima. El alto perfil de pérdidas del crucero Costa Concordia frente a las costas de Italia en enero de 2012 llevó a muchas de las más importantes compañías navieras a adoptar iniciativas de autorrregulación que van más allá de las normas internacionales, según se señala en este estudio; y otras iniciativas que anteriormente eran pioneras en industrias como la aviación, se están adoptando en todo el sector, se añade.

"Consideramos la autorregulación de la industria como motor fundamental de la seguridad", indica Sven Gerhard, jefe global de Marina y Cascos en ALLIANZ GLOBAL CORPORATE & SPECIALTY. También se espera que las mejoras técnicas aumenten la seguridad, pero solo si son aplicadas de manera efectiva, recalca. "La tecnología es tan útil como la formación que hay detrás de ella, y no siempre se ve que este elemento humano se mantenga al día de otros avances", indicó. "Lo que vemos con los mejores armadores es una cultura de gestión de seguridad proactiva, más allá de las normas mínimas y que corre de arriba a abajo de la organización. Esto puede realmente tener un impacto en la mejora de la seguridad", concluye.

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