En su comunicado la firma de modelización de catástrofes estima que serán unas perdidas relativamente bajas, “dado que el epicentro del terremoto se localizó a una gran distancia de la costa y el temblor del interior no fue muy grave, por lo que se habrán reducido las pérdidas aseguradas ocasionadas por esta catástrofe”, detalla Mehrdad Mahdyiar, director senior de investigación sísmica de AIR Worldwide. Además, a esto se suma el hecho de que el área afectada sea muy rural y se caracterice principalmente por edificios de baja altura que además fueron construidos a partir de albañilería no reforzada, lo que ayudará a mitigar el potencial de pérdidas aseguradas.

Hace apenas un mes, el vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Aseguradores, Jorge Claude, afirmaba que las aseguradoras están han aprendido el terremoto que sacudió el país el 27 de febrero de 2010: “El desastre se convirtió en un catalizador para llevar adelante un conjunto de iniciativas que han mejorado enormemente la industria. La mejora en las pólizas de los seguros hipotecarios es una, sin duda alguna; pero también hemos trabajado para estar mejor preparados cuando se vuelva a enfrentar una situación similar", afirma Claude. Entre estas medidas destaca el desarrollo de un Mapa de Riesgo sobre las zonas más afectadas por un eventual nuevo terremoto o tsunami.