Desde la aseguradora se indica que la mayor parte de las especulaciones relacionadas con la DRL la vinculan con la Fórmula 1, y aseguran que el impacto de la inversión en drones producirá cambios significativos. No obstante, las carreras de drones pretenden ir más allá, provocando un importante impacto en las tecnologías de interfaz cerebro-máquina. En el futuro, el dominio de un dron con la mente pretende afectar las áreas de nuestro cerebro relacionadas con la ubicación espacial, la toma de decisiones, la orientación y la visión, entre otras.

El objetivo será dirigir el dron a través de un casco que registre las ondas cerebrales y se las transmita. De este modo, organismos e instituciones como Stanford, MIT, Universidad Complutense y Universidad Politécnica de Valencia, entre otros, están experimentando en esta tecnología para probar los dispositivos y sus consecuencias.

"En AIG estamos siempre comprometidos con la innovación y las nuevas tecnologías. El importante avance que supone el desarrollo y aplicación del universo de los drones nos abre un camino de múltiples posibilidades, a la par que implica la adaptación a los nuevos riesgos y necesidades de protección. Nuestro objetivo es seguir colaborando en iniciativas punteras que nos posicionen a la vanguardia de los retos que nos hace enfrentar el desarrollo tecnológico y los escenarios que representa", ha declarado Benedetta Cossarini, directora general de AIG IBERIA.

 

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