La transposición al Derecho español de la Directiva de Distribución de Seguros (IDD) trae de nuevo al primer plano de la actualidad un asunto que ha estado algo aparcado durante los últimos meses –aunque no por parte de ASASEL–, precisamente a la espera de la aprobación definitiva de esta Directiva. Se trata de la irregular, injusta e increíble situación regulatoria en la que se encuentran las agencias de suscripción españolas.

Estoy seguro que más de uno, al leer estas palabras, habrá pasado la página, hastiado de oír siempre lo mismo sobre unas entidades de las que poco o muy poco conoce. Pero también es posible que otros continúen leyendo esta “Tribuna” y se asombren al saber que la regulación actual en España impide a las agencias de suscripción españolas operar en otros países de nuestro entorno, mientras que figuras similares europeas trabajan en España desde hace más de diez años.

La diferencia entre unas y otras estriba en que, en el resto de países europeos, estas entidades son mediadores de seguros y, por tanto, tienen derecho a solicitar el pasaporte europeo; es decir, a operar en el resto de países del Espacio Económico Europeo. Esta posibilidad está vedada a una agencia de suscripción española que, por una parte, es entidad regulada y necesita de la autorización administrativa de la DGSFP para operar, pero, por otra parte, al no ser ni entidad aseguradora ni intermediaria, no puede “acogerse” a ninguna Directiva Comunitaria y solicitar el pasaporte. Es, por tanto, una situación de discriminación y barrera regulatoria, que coloca a las agencias de suscripción españolas en desventaja competitiva frente a sus homólogas europeas.

Esta restricción representa, además, una dificultad en la creación del mercado europeo de seguro, aparte de la evidente destrucción de puestos de trabajo y huida de capital y talento a otros países de nuestro entorno. Ésta viene siendo una queja constante del sector de agencias de suscripción que, aunque pequeño en número, es importante en cuanto al servicio que prestan sobre todo a pequeños y medianos corredores.

Pero ahora tenemos una oportunidad única de solucionar el problema, regulando a las agencias de suscripción como intermediarios de seguros en la futura Ley de Distribución, en cuyo texto ya se está trabajando. Desde ASASEL llevamos mucho tiempo trabajando para conseguir este objetivo y esperamos que la DGSFP acepte la propuesta que hemos presentado. De no ser así, volveremos a ser el único país europeo cuya legislación suponga un obstáculo al ejercicio de las actividades de distribución de seguros que realizan las agencias de suscripción.

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