Así se desprende del informe 'Medición y gestión de la exposición ambiental: análisis del sector empresarial sobre el riesgo del capital natural', donde se indica que estos riesgos pueden generar en las empresas nuevos supuestos de interrupción del negocio y reclamación de responsabilidad que perjudican las ganancias y afectan a los modelos comerciales a medida que crecen la escasez de recursos, las medidas reguladoras y la presión de las comunidades, y la sociedad en general.

También se señala que los sectores más expuestos al riesgo de capital natural son los del petróleo y el gas, la minería, la alimentación y bebidas y el transporte. Todos están clasificados en la "zona de peligro", lo que significa que los riesgos de capital natural que afrontan las empresas son, en promedio, mayores que las opciones de mitigación empleadas actualmente. El informe analiza los datos del proveedor de investigación MSCI ESG Research, en más de 2.500 empresas.

Las empresas de estos sectores tienen un alto nivel de exposición al riesgo de capital natural debido a la naturaleza de su negocio, por lo que hay razones para que se tomen medidas adicionales, como el control de emisiones o pautas para mitigar y reducir el impacto sobre la flora y la fauna, por ejemplo, según el informe. Con un trasfondo de creciente presión de las partes interesadas en torno a la sostenibilidad, un reto clave para las empresas es medir y gestionar su impacto y dependencia frente al capital natural.

Retos, amenazas y futuro

AGCS considera que un número significativo de empresas ha comenzado a abordar el riesgo de capital natural en su Gestión Integral de Riegos (ERM), ya que tener en cuenta los costes de capital natural en la toma de decisiones empresariales puede ayudar a las empresas a anticipar posibles amenazas. Sin embargo, el reto está en equilibrar la gestión de riesgos centrada en el momento presente con la gestión de riesgos emergentes.

Además, los riesgos futuros y no financieros pueden pasarse por alto fácilmente cuando las empresas se centran en objetivos a corto plazo, pudiendo ser difícil medir cuantificar y monetizar estos riesgos. De cara al futuro se espera que a medida que evolucionan las normas, las empresas tengan que revelar activamente su exposición al riesgo de capital natural a los organismos gubernamentales y a los inversores.