El plan fue lanzado por la compañía a principios de 2013. Su estrategia principal busca implicar a toda la plantilla en la discusión y definición de sus propias lagunas de aprendizaje, definiendo sus necesidades de formación ante un tribunal formado por un miembro del Comité de Dirección, el ‘embajador del cliente’ y un empleado que forme parte del departamento con el que más interactúa. Tras su aprobación, el empleado elige qué tipo de formación quiere recibir. Finalmente cada empleado recibe un itinerario personalizado con sus necesidades y soluciones asociadas a través de una herramienta 2.0 llamada ‘Mi Ruta’.

“Estamos encantados de recibir este premio. Llevamos tiempo trabajando duro para que nuestra plantilla se sienta más que nunca parte de este proyecto escuchando sus necesidades y aprendiendo también de ellos. Este proceso supone dar un paso más allá en la forma tradicional de trabajo en la formación y desarrollo de los empleados. Supone abrir campos novedosos tanto en la definición como en la participación, la metodología y la aplicación”, afirma Alfonso de San Cristóbal, director de Recursos Humanos de la aseguradora.