Muy al contrario de esa imagen de inmovilismo, el foro se centró en el cambio permanente en diferentes ámbitos. El ‘coach’ de empresas e ingeniero industrial Martín Silva, habló en su exposición de cuáles son “los patrones de comportamiento, las actitudes, ante los cambios”, algo inherente a la propia vida. En el entorno laboral, un 65% no ve problemas en evolucionar, en los cambios graduales; un 20% se encuentran bien en el cambio y lo promueven; y el restante 15% no son proclives a cambiar. Es importante que los responsables de las empresas de Mediación reconozcan cuál es su propio patrón y cuál es el de los miembros de sus equipos.

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL: ¿CUESTIÓN DE IMAGEN, CONCIENCIA O COMPROMISO?

La siguiente sesión estuvo protagonizada por José María Lozano, profesor de ESADE, quien habló en su ponencia sobre qué es la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). “No pierdan el tiempo con definiciones. La pregunta no es qué es; es con quién me relaciono”, argumentó. La RSE “no es solo para grandes empresas”; “no es para esconder acciones tenebrosas, no es compensar”; es la manera de gestionar nuestra organización de acuerdo con unos valores y una identidad; gestionar la compañía de manera que lo que, lo que se hace, genere algo valioso para la empresa y para la sociedad.

A continuación tuvo lugar una mesa redonda moderada por Ignacio Soriano, presidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Valencia, en la que además de Lozano, participó Josep Alfonso, director de Comunicación, Responsabilidad Corporativa y Relaciones Institucionales de AXA;  Silvia Agulló, gerente de RSC y Reputación de DKV SEGUROS; y Jaime Cantó, agente exclusivo y expresidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Alicante. En esta charla se habló de la importancia de cumplir con las expectativas del cliente, como una de las claves de la reputación; de la importancia de comunicar bien lo mucho bueno que hace el sector y “generar cultura aseguradora”; de la RSE como saber “conciliar beneficio con tratar como quieres ser tratado”; y de que, lejos de lo que se puede pensar, la RSE es algo compartido, una tarea común de mediadores y compañías, no solamente de compañías. 

PLANIFICAR EL CAMBIO GENERACIONAL

Tras este coloquio se celebró una sesión dedicada a la legislación y el diseño del futuro de la Mediación y ya por la tarde se abordó el cambio generacional. Manel Canyameres, abogado, consultor y mediador de conflictos, considera que, en este terreno “no hay recetas mágicas”, pero sí “directivas básicas”: separar lo que es la empresa de lo que es la familia y distinguir entre propiedad y gestión, siendo prudentes en la transmisión y protegiendo los intereses de quien cede.

¿Cómo debo realizar el cambio? Según el experto es clave “anticiparse en el tiempo”, planificar ambas generaciones el futuro. Lo segundo, es establecer un protocolo, que debe ser entendido como un proceso, más como un documento “vivo y dinámico”. Debe ser un pacto, a través del consenso, en el que todo quede claramente definido. Por último, en el caso de que el diálogo no sea fluido y no avance, y que no sea posible concretarlo, es bueno contar con un mediador, que “no asesora ni da consejo”, solamente crea el espacio de comunicación, de diálogo, que permita el acuerdo.

Su charla dio paso a un coloquio, presentado y moderado por Antonio Fabregat, presidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Castellón, en el que Álvaro Mengotti, Iberia General Manager de AIG;  Enrique Jorge Rico, director general de UNIÓN ALCOYANA; y el corredor de tercera generación Javier Torres, aportaron sus puntos de vista.

La última sesión, antes de la clausura institucional por parte de José Luis Mañero, Eusebio Climent y Enric Freire, la desarrolló el formador Víctor Küppers, quien habló de cómo gestionar el entusiasmo y el talento para mantener el ánimo de los equipos de trabajo. Defendió que, en una sociedad en la que “estamos rodeados de personas serias, correctas y profesionales” (eso ya por sí solo “no vale”) es “la pasión y el entusiasmo” lo que diferencia a los ‘cracks’ de los ‘chusqueros’”. A su juicio, el valor de un profesional es la suma de sus conocimientos y habilidades multiplicada por su actitud, por “su manera de ser”.