Se trata de un accidente de circulación del que debe hacerse cargo el seguro obligatorio de responsabilidad civil de la circulación del conductor del vehículo y, también, al ser un accidente de trabajo, debe cubrirlo el seguro público (Seguridad Social).

Asimismo, puede ocurrir que, además de lo indicado, también nos encontremos ante otro tipo de responsabilidades, como la del empresario por hechos propios o ajenos. Es decir, no tiene por qué concurrir solo el SOA y el seguro social, sino que pueden intervenir en el mismo hecho dañoso otros seguros.

La SAP de Asturias de 18 de diciembre de 2013, analiza un supuesto de esta naturaleza. Por la impericia de un trabajador, atropella con un tractor a un tercero y se condena al encargado de seguridad, por no haber formado adecuadamente al causante del daño, al trabajador que provoca el accidente y a la entidad aseguradora que garantizaba la responsabilidad civil del empresario, y a la que garantizaba el SOA del vehículo que ocasionó el atropello.

Delimitar las distintas responsabilidades y las coberturas aseguradoras que pudiera haber, así como determinar las indemnizaciones que cobraría el trabajador accidentado, es el propósito de esta ponencia. Para ello, es imprescindible diferenciar el riesgo industrial o empresarial del riesgo de circulación, tarea que no siempre es fácil, puesto que algunas ocasiones la jurisprudencia no lo ha podido hacer y ha condenado a las aseguradoras que garantizan ambos riesgos.

Pensemos, por ejemplo, en el trabajador de recogida de basura que se cae del estribo en el que va subido, cuando el camión se desplaza de un sitio a otro para recoger los cubos.