Es una de las conclusiones de un informe de Fundación Línea Directa, presentado ayer y que, entre otras razones, explica esta falta de concienciación probablemente porque tampoco parecen conocer la existencia: más de 9 millones de conductores ignoran que pueden ir a la cárcel por una cuestión relacionada con la seguridad vial y casi 11 millones no saben que conducir bajo la influencia de las drogas puede provocar el ingreso en prisión.  

Según refleja el informe, desde 2008 se han incoado casi 900.000 procedimientos judiciales sobre seguridad vial, de los cuales 650.000 han terminado en condena. En este sentido, la proporción de procesos que acaban en sentencia condenatoria ha aumentado notablemente en los últimos años, pasando de un 66% de los juicios en 2008 a un 85% en 2015. La condena más habitual es por conducir bajo la influencia del alcohol o las drogas con un 60% de los casos, seguido de circular sin permiso (27%), provocar un grave riesgo para la circulación (7%) y negarse a hacer un test de drogas o alcohol (3,5%).

Mantener e incluso endurecer las penas de cárcel

El perfil del delincuente vial también arroja datos llamativos: mientras que los hombres de entre 18 y 24 años son los que más reconocen haber realizado estas prácticas, los hombres de entre 41 y 50 años, suelen ser los más condenados.

Pese al alto grado de desconocimiento que refleja el informe, la inmensa mayoría de los españoles (91%) está a favor de mantener las penas de cárcel en los delitos contra la seguridad vial e incluso un 14% apuesta por endurecerlas aún más. Además, muchos ciudadanos reclaman tipificar más conductas como delitos contra la seguridad en el tráfico: el 60% cree que llevar a los niños en el coche sin Sistema de Retención Infantil debería ser delito, el 44% de los conductores incluiría en el Código Penal manipular el móvil mientras se conduce y un 34%, dar cualquier tasa positiva en los test de alcoholemia.

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