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Entrevista del BDS

«Los actuarios tenemos un papel clave que desempeñar»

Luis Mª Sáez de Jáuregui y Thomas Béhar, Miembros de Honor del Instituto de Actuarios Españoles
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El Instituto de Actuarios Españoles (IAE) acordó hace unas semanas nombrar como Miembros de Honor a los actuarios Luis Mª Sáez de Jáuregui y Thomas Béhar, “en virtud de sus innumerables e importantes aportaciones para el desarrollo de la profesión y del Instituto”. Hemos tenido la oportunidad de analizar con ellos el valor que su profesión en la industria aseguradora, el impacto, desde el punto de vista actuarial, de la pandemia de la Covid-19 en el seguro y, sobre todo los retos de futuro para el actuario y para el industria aseguradora.

 

¿Cómo valora personalmente este reconocimiento?

Luis María Saez de JáureguiLuis Mª Sáez de Jáuregui.- Me siento totalmente abrumado por esta enorme distinción que hace el Instituto de Actuarios Españoles, máxime cuando es la primera vez en ochenta años de historia del Instituto como corporación oficial de derecho público. Es realmente un gran honor para mí y para mi familia y lo recibo con total humildad, lealtad y amor hacia la institución y hacia el conjunto de todas las personas que conforman nuestra querida profesión actuarial. Son muchísimas las personas que me han ayudado a las que quisiera agradecer su apoyo y cariño, y también son muchas las personas que se merecen esta distinción. A todas ellas, desde mi corazón y admiración, muchísimas gracias.

Thomas BèharThomas Béhar.- Haber sido designado como Miembro de Honor del IAE es un gran honor para mí, que agradezco a todos los compañeros de España con quienes colaboro tanto en la AAE como en la IAA. Soy firme creyente del valor que aportamos a la sociedad desde la fortaleza y la unión de la profesión actuarial. Esta fortaleza y esta contribución son aún más importantes a medida que establecemos puentes e interactuamos entre asociaciones y colegios profesionales actuariales para construir una respuesta común a través de la AAE y de la IAA. La influencia de las asociaciones profesionales latinas es fuerte por los vínculos que hemos construido a lo largo de los años entre las asociaciones de Europa y América Latina. Valoro esta distinción como un reconocimiento del sólido vínculo entre el Institut des Actuaires y el Instituto de Actuarios Españoles.

 

“LOS ACTUARIOS SIEMPRE HEMOS SIDO UN VALOR FUNDAMENTAL DE LA INDUSTRIA ASEGURADORA”

¿Cómo ven, desde su larga experiencia profesional, la evolución que ha tenido la función de actuario en los últimos años?

Luis Mª Sáez de Jáuregui.- El actuario, como profesión regulada con reserva de actividad, en los últimos años ha continuado ganando una cuota importante de responsabilidad, derivado del rigor en la gobernanza que se impone con las normativas europeas que trasponen tanto Solvencia II en el ámbito de los seguros como IORPs II en el ámbito de planes y fondos de pensiones. En concreto, ambas directivas encargan a los actuarios labores de actuación concretas, incluso a los actuarios independientes que ejerzan una función de control.
En España esta responsabilidad se ve reflejada en nuestro ordenamiento jurídico, en donde el actuario juega un papel muy relevante, tanto en la primera línea de defensa, por ejemplo con las bases técnicas, las cuales deberán ser suscritas por un actuario, como en la segunda línea de defensa o en la tercera línea.

Thomas Béhar.- Los actuarios siempre hemos sido un valor fundamental de la industria aseguradora, trabajando para compañías, consultoras o reguladores. Participamos en el establecimiento de precios, en la valoración de riesgos, y en la determinación de la rentabilidad. Y estamos vinculados a la incertidumbre del futuro, pues la razón de ser del asegurador es brindar al asegurado una protección para el mismo. Ayudamos a que este compromiso tenga la certeza de cumplirse en un entorno de incertidumbre.
En Francia, los actuarios también tienen una destacada responsabilidad en las entidades bancarias y financieras, con una perspectiva similar. Estas funciones han existido y seguirán existiendo.
Dicho esto, las responsabilidades de los actuarios han ido evolucionando sumando nuevas competencias. Ahora tenemos más funciones con Solvencia II, como la función actuarial y la función de gestión de riesgos, que requieren de una gran labor de documentación y justificación en nuestros informes. Pero ello no cambia el rol intrínseco del actuario.
Quizás una evolución se haya producido con la ciencia de datos. Podemos ver que los actuarios tenemos la capacidad de ser la interfaz entre los programadores de ciencia de datos y los desafíos de la industria aseguradora, reforzando el papel de los actuarios en las empresas con nuevos campos de actividad.

 

¿Cómo se ha elevado el nivel formativo de los actuarios en los últimos años? ¿En qué áreas concretas?

Luis Mª Sáez de Jáuregui.- La referencia formativa del actuario emana del Core Syllabus de la Actuarial Association of Europe que tiene una revisión periódica para actualizar y elevar el nivel formativo con nuevas tendencias en técnicas actuariales. Elementos relacionados con big data o smart data, con valoraciones financieras avanzadas, como el market consistent embedded value, o con nuevas formas de modelizar y cuantificar riesgos catastróficos son ejemplos que han elevado claramente el nivel formativo de los actuarios.

Asimismo, dentro del universo actuarial se ha desarrollado relativamente hace poco tiempo una disciplina denominada Certified Enterprise Risk Actuary (CERA) con la que se acredita la capacidad de gestión de riesgos global que abarca un plan de estudios a nivel mundial que combina la ciencia actuarial con los principios teóricos, prácticos y profesionales de ERM (Enterprise Risk Management), dentro de los más altos estándares profesionales, con un código ético y requisitos educativos rigurosos. Es reconocido mundialmente y transferible internacionalmente, aplicando conocimientos tanto cualitativos como cuantitativos de ERM. Ésta es una área clara de expansión y desarrollo para los actuarios.

Thomas Béhar.- Incertidumbre, riesgo, análisis de datos, vida y decesos, frecuencias y costes, reservas… no han variado mucho. Lo que sí ha cambiado es todo lo relacionado con la evolución que ha experimentado la profesión actuarial: regulación, aplicaciones, Solvencia II, ORSA, IFRS17, IAS19… Ahora también se aprende además análisis de datos, machine learning, o lenguajes de programación como Python. Y el profesionalismo también se ha incorporado al Core Syllabus de la profesión.
Sin duda, siempre se puede mejorar. Debemos mantener el objetivo de formar a los estudiantes para que triunfen como actuarios en su entorno profesional. La formación no es abstracta, sino la fuerza de nuestra profesión. El alto nivel de conocimientos matemáticos es otra fortaleza de los estudios. Y la práctica profesional es muy importante para afianzar el conocimiento en el campo de la gestión de riesgos.
Se requieren habilidades de programación avanzadas en nuestro trabajo, que deben ser objeto de mejora en algunas escuelas o universidades. Es evidente que se pueden mejorar los conocimientos en tecnologías de la información, y que deberíamos llamar la atención sobre las nuevas tecnologías y sus aplicaciones (por ejemplo, nuevas herramientas de business intelligence).
Las habilidades de comunicación y gestión empresarial también merecen un enfoque particular: los actuarios deben aprender a comunicar, así como obtener nociones de gestión empresarial, dado que se prevé su desarrollo profesional y la asunción de nuevas responsabilidades en las empresas.
La formación ya no se termina en la universidad. La formación continuada (CPD) es importante. Se ha avanzado mucho en la formación interna en las empresas. Y también se dedican muchos recursos a la formación en soft skills, como la comunicación o la gestión.

 

“LA PROFESIÓN DE ACTUARIO TIENE UN ELEVADÍSIMO NIVEL DE RECONOCIMIENTO TANTO EN ESPAÑA COMO EN EUROPA”

¿Tiene la profesión el reconocimiento que se merece dentro del sector asegurador?

Luis Mª Sáez de Jáuregui.- Sin duda, la profesión de actuario tiene un elevadísimo nivel de reconocimiento tanto en España como en Europa, y prueba de ello son las referencias continuas a la profesión y la participación de la profesión en favorecer el desarrollo del sector asegurador y financiero, mediante evacuación de consultas realizadas por organismos y autoridades nacionales e internacionales sobre aspectos relevantes de la técnica aseguradora, formando la profesión, por ejemplo, parte de la Junta Consultiva de Seguros y Fondos de Pensiones del Ministerio de Economía. Otro ejemplo de reconocimiento es el reciente nombramiento del Instituto de Actuarios como organismo colaborador de la Autoridad Macroprudencial Consejo de Estabilidad Financiera AMCESFI conforme al Real Decreto 102/2019.

Thomas Béhar.- En Francia, los actuarios no tienen el reconocimiento legal que tienen en España. Autorregulamos la profesión y ser miembro del Institut des Actuaires está muy bien valorado, siendo un sinónimo de garantía y calidad. Nosotros contamos con vías de acceso a la profesión a través de una extensa carrera práctica y de formación profesionales para quienes no hubiesen obtenido la cualificación por la vía de la titulación universitaria. En Francia, no solo quienes ejercen la función actuarial son miembros del Institut, sino también una parte predominante de los CRO de la industria aseguradora.

 

IMPACTO DE LA PANDEMIA EN EL SEGURO

¿Se puede valorar ya, desde el punto de vista actuarial, el impacto de la pandemia en el seguro?

Luis María Saez de JáureguiLuis Mª Sáez de Jáuregui.– En muchos sentidos, desde una perspectiva actuarial, existe ya claramente un impacto importantísimo de la pandemia en el seguro. Desde una perspectiva actuarial, esta crisis ha estresado toda la estructura aseguradora, con una bajada del valor de los activos a la vez que una mayor volatilidad, manteniéndose bajos los tipos de interés en Europa, incrementándose los spreads de crédito de la deuda pública y privada y con mayor probabilidad de default, con grandes desafíos en las tasas de retención de las carteras a la vez que fuertes bajadas de las tasas de nueva producción de los negocios, que ponen en evidencia la eficiencia de la entidad derivada de sus costes fijos, incrementándose, a la vez, el riesgo operacional.
Todo ello tiene un efecto sobre las coberturas de capital, la liquidez, el retorno de capital y la disponibilidad de dividendos para los accionistas. Actuarialmente existen al menos tres aspectos relevantes que acometer de manera inmediata:

  1. Revisión de todas las Bases Técnicas Actuariales para adaptarlas a todos los posibles impactos mencionados, adaptando su pricing y su reserving y, a la vez, crear, si procediese, nuevas normas de suscripción adaptadas al nuevo entorno. En el ámbito de la biometría actuarial, la entidad aseguradora debe analizar el impacto en la longevidad, mortalidad y morbilidad que la Covid-19 ha provocado en las diversas generaciones, recogiendo dicho impacto en todas las tablas actuariales.
  2.  Generación de directrices, a través de la función actuarial y de la de gestión de riesgos, para el cumplimiento de los requisitos de capital regulatorio y el uso de análisis de stress test y escenarios para evaluar las posibles tendencias de los riesgos garantizados en los contratos.
  3. Generación de ideas de nuevos productos que sean capaces de cubrir las nuevas necesidades de clientes y distribuidores ante la situación a la que nos enfrentamos.

El impacto de la Covid-19 es ya múltiple y profundo desde una perspectiva actuarial. No es momento de esperar, es momento de actuar.

Thomas Béhar.- Recuerdo cuando, al comienzo de la pandemia, todos estábamos tratando de predecir cuántos muertos y enfermos habría. Pero no era ciencia actuarial, sino una pura coyuntura puntual. Primero, no teníamos datos, y tampoco conocíamos la enfermedad. ¡No eran cuestiones actuariales!.
Ha pasado el tiempo, y los gobiernos han actuado. El resultado no es un riesgo puro en relación con la enfermedad, sino que la situación actual depende claramente de las acciones de los gobiernos: períodos de cuarentena y confinamiento, de su rigidez o flexibilidad, de la capacidad hospitalaria, de la capacidad de anticiparse a las olas, la vacuna, su estrategia de despliegue…. Cuando nos hayamos puesto la vacuna, veremos cómo se ha gestionado la crisis y limitado el impacto de la enfermedad.
A través del Comité Científico de la IAA que presidí, leí y revisé un excelente documento sobre pandemias. Está bien escrito y ofrece una visión general de las implicaciones de la enfermedad a través de la experiencia de la Covid 19 y de pandemias anteriores. Espero que esté pronto disponible para su publicación.

 

“LOS RETOS DE LA PROFESIÓN DE ACTUARIO ESTÁN MUY EN RELACIÓN CON RETOS DE LA SOCIEDAD”

¿Cuáles son los principales retos para la profesión de actuario a medio plazo?

Luis Mª Sáez de Jáuregui.- Los retos de la profesión de actuario están muy en relación con retos de la sociedad, de industria financiera y de la aseguradora en general. Son retos relacionados con la gestión de riesgos.

Así, los retos son múltiples. Entre otros, por ejemplo, en el campo de vida y pensiones están los referentes a la gestión de los riesgos de longevidad, de los riesgos de mercado, de crédito o contraparte y de los tipos de interés muy bajos sostenidos en el tiempo, y sus consecuencias en la entidad aseguradora o en la previsión social junto con fórmulas de sostenibilidad actuarial de los sistemas de seguridad social. En el campo de P&C, hay otros retos relacionados, por ejemplo, con nuevas formas de tarificación en riesgos cibernéticos, en autos, en riesgos catastróficos o la creación de índices actuariales climáticos.

Thomas BèharThomas Béhar.- El riesgo para las profesiones es que las asociaciones pierdan su esencia y se conviertan en algo parecido a un sindicato, en una herramienta de comunicación o en un proveedor de formación, dejándose atrás que como profesión debemos trabajar por el bienestar de la población.
Otro riesgo es que la profesión no actúe de forma global. Nuestra fortaleza proviene de ser una profesión global. Las asociaciones no pueden mirar dentro de su país.
Aparte de la pandemia, hay otros dos asuntos que demandan nuestra prioridad: el entorno de reducidos tipos de interés e IFRS17.
No creo en un mercado financiero tan dirigido por el BCE. Ayudar a los gobiernos a gestionar la crisis de la pandemia es una opción política válida y evitar así una crisis económica adicional a la de salud. Pero me pregunto si podemos basar nuestros pronósticos a largo plazo para el cálculo de las mejores estimaciones en una medida basada en un mercado financiero que es sólo el resultado de una elección política hecha en el momento actual. Nada permite mantener este escenario como valor central para el futuro.
Como actuarios tenemos que afrontar la situación, dar una imagen clara de la situación de la empresa y ayudar a encontrar soluciones. Los actuarios debemos tener mucho cuidado en la forma en que redactamos nuestros informes y damos una visión correcta para la toma de decisiones. Los actuarios tenemos un papel clave que desempeñar, y nuestra claridad de juicio importa.
Las IFRS17 es el otro tema. No es una norma clara que proporcione una manera fácil de entender la industria aseguradora. Los actuarios tenemos un papel clave que desempeñar para definir los KPI adecuados que se puedan extraer de las medidas de IFRS17 y para comprender el nuevo resultado de las empresas. El enfoque multiestándar (Solvencia II, principios contables generalmente aceptados, IFRS…) será un desafío de comunicación para nosotros, los actuarios.

¿Cuáles son los principales retos para el sector asegurador a medio plazo? Y en tu país y en Europa?

Luis Mª Sáez de Jáuregui.- Los retos de la industria aseguradora son comunes en España y en Europa. Entre otros estarían los siguientes: la gestión de la pandemia y sus consecuencias, la digitalización, nuevos comportamientos de los clientes, las nuevas formas de distribución eficientes, nuevas formas de trabajo, el contexto económico, los bajos tipos de interés, la longevidad, la salud, el cambio climático, el vehículo autónomo, el internet de las cosas, los ciberriesgos o los riesgos ASG. Sin duda, un panorama apasionante.

Thomas Béhar.- Creo que los desafíos de la profesión actuarial y de la industria aseguradora están relacionados. Los actuarios debemos ser claros en los diagnósticos, pero actuar como socios comerciales para encontrar las soluciones adecuadas tanto para la sociedad como para la industria aseguradora.

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