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Pilar Rodríguez, presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal
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Pilar Rodríguez, presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, en la Semana del Senior de RGA Re

«Las aseguradoras deberían desarrollar fórmulas innovadoras y confiables para las personas mayores»

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Para la presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, Pilar Rodríguez, nuestra sociedad no puede continuar “sin aprovechar el enorme caudal de potencial riqueza que el grupo de personas jubiladas puede aportar” y para ello debe ser capaz de “crear espacios de participación en los que las personas se sientan bien y puedan compatibilizar su desarrollo y crecimiento personal con su contribución a la sociedad”. En esta línea le pide al sector asegurador el desarrollo de “fórmulas innovadoras y confiables, con información accesible y comprensible” sobre los seguros disponibles para este colectivo, con un componente volcado en la prestación de servicios.

¿Cuáles son las mayores dificultades actuales de las personas mayores en nuestro país? ¿Difieren de las que se plantean en otros países o sociedades desarrolladas?

El perfil de las personas mayores se está transformando radicalmente, y mucho más lo hará con la llegada a la jubilación de los denominados baby boomers (los nacidos entre los años 1960-75, en España; entre 1946 y 1973 en el resto de Europa). Desde nuestra Fundación hemos estudiado este fenómeno y sus resultados pueden observarse en dos publicaciones que pueden encontrarse en nuestra web: Las personas mayores que vienen y Envejecer sin ser mayor. Estas nuevas generaciones que ahora se están jubilando nada tienen que ver con las personas mayores de antaño. Son muy numerosas (es la generación de la longevidad) y cuentan con mayor nivel de estudios, más nivel de renta, son mucho más reivindicativos en la defensa de sus derechos y defienden su autonomía para tomar el control de su propia vida. En eso existe coincidencia con los boomers del resto de Europa.

La mayor preocupación que tienen hoy las personas mayores y también mirando al futuro es si podrán seguir controlando por ellas mismas su vida. Para ello, se preguntan si su pensión será suficiente o cómo podrían incrementarla y si se habrá resuelto de mejor manera que hoy en día el tema de los cuidados. En caso de necesitarlos ¿quién les cuidará, cómo y dónde?; ¿podrán contar con suficientes servicios de atención en su propio domicilio?; si tienen que abandonar su casa, ¿qué tipo de alojamiento podrán elegir en los que recibir cuidados y poder seguir desarrollando con libertad las actividades que forman parte de su estilo de vida?

El perfil de las personas mayores se está transformando radicalmente, y mucho más lo hará con la llegada a la jubilación de los denominados baby boomers

Pensando en el fuerte crecimiento en los próximos años de este tipo de población, ¿qué medidas habría que tomar como sociedad al respecto?

Son muchas las áreas que habría que trabajar. Las personas que hoy se jubilan tienen una esperanza de vida de entre 20 y 30 años más. No podemos continuar sin aprovechar el enorme caudal de potencial riqueza que este grupo de población puede aportar. La jubilación no puede seguir considerándose unas vacaciones eternas, sino que habrá que crear espacios de participación en los que las personas se sientan bien y puedan compatibilizar su desarrollo y crecimiento personal con su contribución a la sociedad. Hay que favorecer también con incentivos que las personas que lo deseen puedan seguir trabajando más allá de la edad de jubilación. Por otra parte, tenemos que luchar contra la discriminación que hoy existe hacia las personas de más edad y considerar como un triunfo el que cada vez vivamos más años en buenas condiciones de salud y calidad de vida. Este logro social es verdad que también plantea desafíos importantes a la sociedad: hacer sostenibles las pensiones, la sanidad y los servicios sociales; facilitar un conjunto de servicios que favorezcan que las personas puedan continuar viviendo en su casa, apoyando también a las familias cuidadoras; planificar una red de alojamientos alternativos a las residencias actuales y ver cómo se transforman las actuales para que ofrezcan cuidados de calidad con total respeto a la dignidad y los derechos de las personas.

Gran capacidad de consumo

En esa escala de valores, ¿dónde se sitúa la preocupación financiera de la población senior? A su juicio, ¿qué bienes/productos les interesan más?

Hay que tener en cuenta la gran capacidad de consumo que tienen las personas mayores. Seguramente es el grupo social con más posibilidades de viajar y disfrutar de bienes y servicios culturales y de ocio y disfrute. Se trata de una contribución a la riqueza nacional nada despreciable. Por ello, a la hora de diseñar estos productos, hay que pensar en los gustos de estas personas y ajustar la oferta a los mismos.

Pero, como he dicho, una de las preocupaciones de las personas mayores es justamente la financiera y si podrán vivir los años que han ganado de esperanza de vida en buenas condiciones. Para eso, procuran ahorrar lo poco que les sobra de sus pensiones y descontada la ayuda que prestan a sus hijos y nietos (“por lo que pueda pasar… para no tener que depender de nadie ni tener que pedir ayuda a la familia…”).
A esta preocupación hay que unir la denominada “exclusión financiera”, que se está originando por el cierre de sucursales bancarias y por la sustitución de la presencia personal de los empleados por la tecnología. Muchas personas mayores se ven así discriminadas por las dificultades que algunas presentan tanto para recorrer distancias considerables como por tener que realizar operaciones sin el apoyo personal que antes sí tenían.

¿Qué papel desempeña el seguro cara a este colectivo? ¿Es suficientemente atractiva su actual oferta a los senior? ¿En qué ámbitos y coberturas debería mejorar?

En general, este grupo social no conoce bien cuál es la oferta que los seguros ofrecen a las personas mayores (diría que también se desconocen bastante por la población general). Suelen conocerse y se utilizan, sobre todo, los seguros de enfermedad o de la casa, o de decesos, pero, por ejemplo, no conocen bien o se muestran escépticos respecto a contratar un seguro que les ofrezca la garantía de recibir cuidados diversos en caso de dependencia, o qué tipo de garantías se les ofrece para rentabilizar el valor de su vivienda, con fórmulas de hipoteca inversa o similar, o si es conveniente o no contratar un servicio de asistencia jurídica.

Las entidades aseguradoras deberían desarrollar fórmulas innovadoras y confiables, con información accesible y comprensible sobre este tipo de seguros.

En cuanto a las necesidades de las personas que tienen dificultades de movilidad o de dependencia, creo que, aparte de los seguros que garantizan cuidados, serían de mucha utilidad los relacionados con la asistencia en ámbitos de la vida cotidiana, como colgar cortinas o cuadros, limpieza de lámparas, pasear perros o hacerse cargo de ellos (y de otras mascotas) en caso de defunción o de traslado a una residencia. Y, sin duda, creo que también resultaría muy útil a muchas personas mayores la asistencia técnica relacionada con la correcta utilización de los productos tecnológicos (ordenadores, móviles, tabletas, TV…), que cada vez tienen más aplicaciones difíciles de utilizar, lo que impide aprovechar las oportunidades de beneficiarse de ellas justamente a la población que más tiempo pasa en su domicilio.

En general, no se conoce bien cuál es la oferta que los seguros ofrecen a las personas mayores

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