Los intentos de fraude aumentan en los seguros particulares
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X Edición del Mapa Axa del Fraude en España

La tasa de fraude al seguro se duplica en una década, hasta alcanzar el 2%

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La tecnología ha cambiado tanto la forma de detectar y combatir el fraude como la de defraudar. En la última década, el número de ‘engaños’ al Seguro ha registrado un crecimiento constante, pasando del 0,95% de 2012 al 1,95% en 2022, es decir, en que en casi 2 de cada 100 siniestros se detecta fraude. Esta es una de las conclusiones de la X edición del ‘Mapa AXA del Fraude en España’, presentado ayer a los medios de comunicación y con el que aseguradora trata de “arrojar luz a una práctica delictiva que, en ocasiones, ha sido socialmente tolerada, pero que deja tras de sí una serie de consecuencias negativas para los clientes honestos, que son 98% de los clientes”, tal y como subraya Arturo López-Linares, director de Siniestros de la aseguradora.

Crecen los intentos de fraude al seguro

Baja el número de fraudes en Autos

Por ramos, Auto continúa siendo el que concentra un mayor porcentaje, a pesar de que ha caído de manera muy significativa en los últimos diez años. En 2012, siete de cada diez casos de fraude al seguro se producían en el ramo del Auto; actualmente son cinco de cada diez. En el ramo de Multirriesgos (Hogar, Comercio y Oficinas, y Comunidades), ha ocurrido lo contrario: el porcentaje se ha duplicado en diez años, pasando del 7%, al actual 13%.

“El aumento de los eventos climáticos severos ha podido servir como coartada para simular o fingir daños no relacionados con tales causas o, en caso de existir, exagerar tales daños para sacar un mayor provecho del seguro”, destaca López-Linares. En Diversos también se ha registra un incremento del fraude y, de hecho, uno de cada tres fraudes pertenece a este ramo.

La tipología apenas ha variado en los últimos años; más de la mitad corresponden a casos en los que el asegurado ha sufrido un siniestro real, pero intenta introducir daños que nada tienen que ver con el suceso. El coste medio de estos casos es de 600 euros y , han supuesto entre el 50% y el 60% del total en los últimos diez años.

Por otra parte, el 41% de todo el fraude es premeditado; existe una planificación para tratar de delinquir y obtener un beneficio económico del seguro, ya sea a través de un daño real a o ficticio. Este porcentaje se ha mantenido más o menos estable a lo largo del tiempo. El coste medio ha oscilado entre los 3.000 y los 4.000 euros en el mismo periodo.

El l peso de las tramas organizados en el total de los casos es relativamente menor, apenas el 3%, pero, los importes defraudados son mayores y la forma de combatirlo más compleja.

Por zonas, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla son las que ocupan los primeros puestos, superando los dos dígitos. En el lado opuesto se encuentran Madrid, Cataluña y País Vasco, pues son las Comunidades con menor tasa de fraude en los últimos diez años.

La conectividad entre los intervinientes en el siniestro multiplica la capacidad de detectar situaciones anómalas

Hace una década, el 97% de los fraudes se detectaban de forma manual; la labor de los tramitadores evitaba pagos fraudulentos por valor de más de 47 millones de euros, lo que representaba el 76% del total. En ese momento, solo el 3% (2 millones de euros) se hallaban a través de la tecnología. En la actualidad, ese porcentaje ha llegado al 17%;  lo que para la aseguradora representa un ahorró, en 2022, de más de 12 millones. Además, la posibilidad de utilizar métodos facilitados por la ciencia de datos hace posible que se haya multiplicado por siete la detección de fraude.

Director de siniestros de axa“La identidad digital en contratos y firmas, la sofisticación en el uso de un dato más accesible y de mayor calidad, la automatización de procesos para gestionar inmensos volúmenes de información en plazos muy reducidos, la inteligencia artificial aplicada al análisis de textos o la conectividad entre los intervinientes en un siniestro ha permitido multiplicar la capacidad que tenemos para detectar situaciones anómalas e investigarlas con gran velocidad», detalla López-Linares.

Además, por cada euro invertido se logra un ahorro de 140 euros, lo que evita repercutirlo en el precio de las pólizas. Más concretamente, pasado año la aseguradora evitó pagar 74,5 millones por fraude, frente a los 71,3 millones del año anterior. “A principios de la década pasada, este importe apenas superaba los 60 millones. Sin embargo, la tendencia ha ido en aumento en todo el periodo”, comenta el directivo. No obstante, el número de fraudes continúa creciendo, pasando de 15.000 intentos en 2012 a los 25.000 de 2022.

Más información sobre este informe.

 

Medios de detección del fraude

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