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La sostenibilidad se hace fuerte en el seno de las estrategias empresariales

Carolina Morato, directora de Marketing y Comunicación de Hiscox España
BDS

En un momento crítico para la supervivencia del planeta, la implicación de las empresas en materia de sostenibilidad no solo es necesaria sino imprescindible. En este sentido, España está dando pasos al frente con un 81 % de las compañías que dicen estar integrando en su estrategia empresarial cuestiones relacionadas con el clima, según un informe de la Red Española del Pacto Mundial de la ONU, y el sector Seguros acaba de declarar la sostenibilidad prioridad absoluta en la Semana del Seguro 2022 clausurada ayer. Sin embargo, parece no ser suficiente y las autoridades en materia de sostenibilidad reclaman compromisos que permitan pasar a la acción y tomar medidas que tengan un impacto real. Por eso, las nuevas leyes sobre transición ecológica a nivel nacional y europeo se han endurecido y las empresas deben dar una respuesta real a esta problemática para evitar incurrir en multas por delitos medioambientales.

El caso Volkswagen

Hasta no hace muchos años la sostenibilidad no era parte de la agenda ni de gobiernos ni de entidades privadas, que parecían no sentirse interpeladas por la situación medioambiental. Cuando con el paso de los años comenzó a ganar importancia y las empresas se vieron abocadas a cumplir con las normativas que tímidamente comenzaron a imponerse, fuimos testigos de intentos de engaño. El caso más sonoro fue el de Volkswagen, que estalló en 2015 cuando la compañía admitió que casi 600.000 coches vendidos en Estados Unidos tenían instalado un software diseñado para cambiar los resultados de las pruebas de emisiones contaminantes de motores diésel. El asunto pasó a conocerse como “dieselgate” y la empresa tuvo que pagar una multa de 4.100 millones en EE UU.

A día de hoy, sin embargo, la crisis climática se ha convertido en la principal preocupación social según el Global Risk Report  del Foro Económico Mundial de Davos. Como resultado, la normativa se ha vuelto más severa para evitar este tipo de fraudes y para activar estrategias reales, medibles y con impacto por parte de las empresas. En este sentido los ejemplos son muchos y muy variados: desde el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2021-2030 hasta la conocida Ley de Cambio Climático y Transición Energética aprobada en 2021.

Plan Next Generation

A raíz de la actual crisis económica causada por la pandemia, la digitalización y la sostenibilidad se han situado como  los ejes sobre los que se articulan todas las estrategias económicas de recuperación. De hecho, el plan Next Generation con el que la Unión Europea pretende invertir 750.000 millones de euros para relanzar la economía tras los graves efectos de la pandemia cuenta con 4 ejes principales: transición ecológica, transformación digital, cohesión social y territorial e igualdad de género. Tal es la importancia del factor sostenible que, según recoge un informe elaborado por Accenture, las empresas que lideran tanto la adopción digital como las prácticas sostenibles aumentan en 2,5 veces sus posibilidades de situarse entre las empresas con mejor rendimiento futuro.

Aunque el impacto medioambiental negativo de una mala acción de una gran empresa sea más notorio, no hay que olvidar que también es necesario que las pymes adopten un enfoque sostenible. Cada vez abundan más las empresas pequeñas que apuestan por los productos y servicios locales y que han convertido esta baza sostenible en una ventaja competitiva de cara a los usuarios, cada vez más responsables y exigentes con las estrategias de sostenibilidad de las empresas a las que compran productos o servicios. Según un estudio de PwC, 4 de cada 10 consumidores se consideran más ecofriendly que antes de la pandemia, por lo que una estrategia sostenible es necesaria por la imposición de las leyes, pero también porque repercute positivamente en la reputación y las posibles ventas.

Estándares sostenibles

Además, cada vez son más las corporaciones que exigen a sus proveedores cumplir con ciertos estándares sostenibles a la hora de firmar acuerdos con ellos, por lo que la sostenibilidad no es solo un asunto social y legislativo, sino que ya es, sobre todo, un factor económico que puede tener un gran impacto en la cuenta de resultados. De hecho, infringir leyes medioambientales puede suponerle a la empresas costes de más de 70.000 en concepto de procesos judiciales. Por tanto, asumir la sostenibilidad como pilar de las estrategias empresariales garantiza la supervivencia de las entidades más capaces de integrarla con éxito.

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