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“La pandemia ha puesto de manifiesto que la conciliación no existe”
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«La pandemia ha puesto de manifiesto que la conciliación no existe»

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“Yo no renuncio a que haya mas mujeres ‘lideresas’, más voces femeninas en altos cargos y emprendiendo. A que puedas ser madre sin tener que dejar de ser profesional. Pero la realidad, es que ser madre penaliza”. Esta reflexión fue una de las primeras lecciones que ayer Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres, trasmitió a todos los miembros de #REdEWI, en el primer EWITalks del año.

Con el corazón en la mano, esta emprendedora contó cómo fundó una comunidad emocional que hoy tiene a más de 900.000 madres unidas a través de las redes sociales. “Un día me levanto y me siento ‘malamadre’, por estar con mi hija. Y este sentimiento está ahí cada día. La capa de superwoman no vuela, somos una generación engañada», explicó. «Por eso empecé a escribir en Twitter. Buscaba desahogo en otras madres que, como yo, quisieran desmitificar la maternidad. Y vaya si las encontré”, recuerda.

Visibilizar la maternidad

Para Baena, lo principal es “visibilizar la maternidad” y dar herramientas para lograr compaginar ambas facetas: “Necesitamos flexibilidad a todos los niveles” y sobre todo, explica, conciliación real.  “Cuando poníamos la palabra conciliación sobre la mesa se generaba un debate que nos unía a todas. El principal problema era y es la conciliación».

Desde el club, se ha trabajado mucho en este aspecto con innumerables acciones, estudios y hasta una carrera. Pero la acción por excelencia es la Asociación Yo No Renuncio. “Bajo el lema #YoNoRenuncio, llevamos desde 2015 luchando a favor de un Pacto de Estado por la Conciliación que aglutine a partidos, empresas y familias”, explica. El siguiente paso, anticipó, es que «el próximo 16 de febrero se lanzará la web #Yonorenuncio, donde se dará aún más apoyo a este movimiento».

Pero además, está “lucha” se ha visto aún más afectada durante la crisis sanitaria por la Covid-19: “Se ha destapado la falta de gestión en temas de conciliación, la falta de estructuras de apoyo a las familias y lo que es peor, la falta de compromiso del Gobierno hacia las familias”. La pandemia ha puesto de relieve cuáles son los únicos pilares de la conciliación:  «los abuelos y los colegios y centros educativos». Sin ellos, lamentó, «las mujeres de nuevo hemos sido las más afectadas».

Por este motivo, se han pedido cuatro medidas muy concretas, que enumeró: la regulación inmediata de bajas laborales de forma centralizada para no crear desigualdades, cuando tu hijo o tu hija resulta caso sospechoso, y tiene que quedar en cuarentena en casa; teletrabajo por imperativo legal; facilitar la adaptación de jornada y la reducción de la misma sin pérdida salarial; y ayuda económica para la contratación de personal.

Romper el muro

Además de la conciliación, durante el webinar, Laura quiso destacar una vez más la importancia de acabar con los sesgos culturales y educacionales: “Los roles sociales se perpetúan; por eso es tan importante la cultura y el hogar y es importante hacer equipo”.

En este trabajo, reivindicó el cambiar “las tareas invisibles y visibles. Las mujeres cargan con todo, ellos hacen lo visible. Hay que romper el muro y dejar de hacer invisible el cuidado y la falta de apoyos que tenemos las madres y mujeres en este campo”.

Buscar equilibrio

Otros temas que salieron durante la charla, conducida por Susana Pérez, directora general de INESE y fundadora de #RedEWI, fue el teletrabajo y cómo puede afectar más aún a la mujeres “haciéndolas invisibles”. También citó las medidas correctoras, como el permiso de paternidad, “que debe ser intransferible y que, aunque es un paso, queda mucho.; debería ser como mínimo de seis meses para ambos progenitores”.

Para Laura, la pandemia ha puesto de manifiesto que la conciliación no existe y, por ello, recuerda la principal palanca para el cambio: la flexibilidad. “La flexibilidad -explicó- de poder organizar tus horarios, tener horas corresponsables, programas de reincorporación… y, sobre todo, adaptados a cada trabajador, cada uno tiene unas necesidades laborales».

Ahí, concluyó, destaca el buen líder, que es lo que falta: “No hay cultura de buen liderazgo, hay que medir la productividad y valorar por objetivos, no por número de horas”, remarcó. «Y esa productividad es mejor, sin duda, con equipos diversos”.

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