La mujer y la niña en la Ciencia: rompamos estereotipos
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La mujer y la niña en la Ciencia: rompamos estereotipos

Dra. Mercedes Ayuso, Catedrática de Estadística Actuarial Universidad de Barcelona
REDEWI

Estamos en un buen momento. Seguro que muchos de ustedes pensarán que me equivoco poniendo esta primera frase en una tribuna que versa sobre la mujer en la Ciencia. Y sin duda, razón no les falta, si nos ceñimos a todos los datos que de manera sistemática y durante los últimos años hemos ido viendo en relación a la posición que la mujer ha ocupado en la Ciencia y su visibilidad dentro de la misma, siempre con valores inferiores al sexo masculino (ver tabla adjunta, INE). Y es que la inferior presencia de las mujeres, sobre todo, en el ámbito de las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), parece no mejorar tanto como nos gustaría.

¿Por qué digo entonces que estamos en un buen momento? Porque son cada vez más las voces que parecen no estar dispuestas a callarse ante esta situación y buscan lo más relevante para poder actuar: las razones de dicho comportamiento.

Los doctores L. Bian y A. Cimpian de la New York University, y la doctora S.-J. Leslie de la Universidad de Princeton, en un brillante artículo publicado en la revista Science en el año 2017,[1]centran el análisis en lo que para mí es una de las principales causas de esta situación: los esterotipos. Del griego, stereós ‘sólido’ y tipos ‘molde”, la RAE define los esterotipos como “una imagen estructurada y aceptada por la mayoría de las personas como representativa de un determinado colectivo”, algo que por lo tanto parece aceptado por la sociedad y que se convierte en estático, en el sentido de ‘molde sólido’ que es muy difícil cambiar.

Y es lo que los autores explican de forma exquisita; como desde edades tempranas se produce una disociación entre la forma como hombres y mujeres valoran sus capacidades intelectuales, a consecuencia del entorno que les rodea. Como determinadas ocupaciones laborales se asocian a un determinado género, sin casi saber por qué, simplemente porque el entorno y la sociedad así lo han querido. ¿Una mujer científica? Algo inaudito y fuera de contexto en la Historia (si no que se lo pregunten a Madame Curie).

Desde edades muy tempranas alimentamos casi sin querer estos estereotipos. Puede resultar trivial, pero pregúntense que regalos hacen a sus hijos (sobrinos, nietos,…) y cuáles hacen a sus hijas (sobrinas, nietas,…). Ya sabemos que se ha evolucionado mucho en este sentido, pero ¿cuántos de ustedes regalan a una niña un coche de Fórmula 1? Detrás de un coche de Fórmula 1 hay todo un mundo: automoción, ingeniería, investigación operativa y optimización de procesos (fundamentales en una carrera de coches), dinámica de materiales, diseño, relevancia de ocupar un pódium, … Y como el coche, cuántos le regalan a una niña un barco de juguete, o un juego de construcción (aunque ya sabemos que cada vez se ofertan más); incluso un videojuego…

Desde mi punto de vista es fundamental romper esas barreras, y también a la inversa, potenciando en los niños aquellas habilidades que la propia dinámica social (aunque quizá arropada por un sentimiento innato) ha asociado más a las mujeres (como es la habilidad a la hora de prestar cuidados).

«Desde mi punto de vista es fundamental romper esas barreras, y también a la inversa, potenciando en los niños aquellas habilidades que la propia dinámica social»

¿Por qué estamos en un buen momento? Porque quiero ver que de una forma decidida se está tomando conciencia del problema. Queda mucho por hacer, en las familias, en el campo educativo, en el mercado laboral, pero la voz femenina ya está presente. En las Ciencias Sociales más que en otras Ciencias, pero la lucha por la igualdad es algo que ya no se cuestiona.

El seguro, un refugio para las científicas

El sector asegurador puede constituirse en un líder en este sentido, como se pone de manifiesto de forma exhaustiva en el trabajo de Cristina González (2022)[2], donde la autora utiliza las valiosas fuentes de datos que en este sentido publican los diferentes organismos sectoriales aseguradores en nuestro país.

Según la EPA, la tasa de empleo femenino en el sector asegurador está unos 7 p.p. por encima de la misma tasa calculada para todo el conjunto de la economía. Pero no solo eso, el sector asegurador puede presumir en sus plantillas de una gran multidimensionalidad a nivel de perfiles, que afectan tanto a hombres como a mujeres. Y es que hay pocas salidas laborales donde la formación de los trabajadores sea tan diversa (entre otras, ADE, Economía, Derecho, Ingenierías, Arquitectura, Estadística, Matemáticas, Psicología, Medicina, Trabajo Social, Ciencias Actuariales y Financieras, …). Lo mismo ocurre en el ámbito de la Investigación en Seguros; y lo mismo ocurre en la Formación en seguros, con alumnos que conviven en las aulas procediendo de formaciones previas tremendamente diversas.

La base ya la tenemos; ahora solo toca seguir actuando. Potenciemos dentro de nuestras compañías la presencia femenina en todos los perfiles y contémoslo. Que las carreras STEM vean en el sector asegurador un buen lugar para potenciar la presencia femenina. Demos a hombres y a mujeres el mismo protagonismo: rompamos los estereotipos.   

La base ya la tenemos; ahora solo toca seguir actuando. Potenciemos dentro de nuestras compañías la presencia femenina en todos los perfiles y contémoslo.


[1]  Brian, L. et al. 2017. Gender stereotypes about intelectual ability emerge early and influence children’s interestsScience 355: 389-391
[2] Gónzalez, C. (2022). La mujer y el seguro: el reflejo de una sociedad futura. Cuadernos de Dirección Aseguradora, 297, Universidad de Barcelona.
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