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La igualdad de género en la UE da un gran paso y alcanza un nuevo hito

España sube casi dos puntos en el índice europeo dey se sitúa ya en el cuarto puesto entre los países de la UE
REDEWI

Hace diez años cuando el EIGE introdujo el Índice de Igualdad de Género como indicador del status quo de la igualdad de género en la UE, cada edición llegaba a la misma conclusión: el progreso va a paso de tortuga. Sin embargo, en la edición de este año vemos el mayor salto anual en la puntuación general en la historia del Índice: la UE está en 70,2 puntos sobre 100.

Pero hay muchas cosas detrás de esa cifra ya que es una imagen matizada. Carlien Scheele, director del EIGE, afirma: «A lo largo de los años, la UE ha avanzado hacia la igualdad de género. Pero también somos conscientes de que no es suficiente y que los logros son frágiles».

Hoy en día, sólo Suecia con una puntuación superior a 80 puntos en el Índice se acerca cada vez más a la igualdad de género. Suecia sólo representa el 2% de la población de la UE. Siempre habrá una excusa para restar prioridad al trabajo en materia de igualdad de género, afirman los expertos. Los países con mejores resultados, como Suecia, los Países Bajos y Dinamarca, siguen liderando el índice, como lo han hecho durante más de una década.

España sube entre los cinco primeros

España está ya en el ‘top 5’ de los países europeos con más igualdad de género. En 2022 mejoró su puntuación casi dos puntos hasta los 76,4, situándose por primera vez en el cuarto puesto entre los países de la Unión Europea.

Además, el resultado posiciona a España ocho puestos por encima de la media de los países comunitarios (70,2 puntos), y refleja una mejora considerable respecto a los datos previos. En un año, España ha aumentado su puntuación 1,8 puntos, recortando en dos puestos su posición en el índice: del séptimo lugar al cuarto.

En el índice se pone de relieve que hay otros países que han estancado su progreso o han sufrido una pérdida de puntos, como Finlandia o Francia. Esto demuestra claramente que los beneficios no pueden darse por sentados. Deben estar anclados y respaldados por medidas para mantener el progreso.

En el otro extremo, vemos países como Italia, Portugal, Luxemburgo y Malta que, a pesar de obtener puntuaciones inferiores a la media de la UE, han logrado grandes mejoras en materia de igualdad de género en los últimos 10 años. Entonces, cuando los países implementan medidas, el ritmo del progreso se acelera. 

Los cuidados no remunerados siguen siendo desiguales entre mujeres y hombres. La brecha de género en la atención se está reduciendo. Pero no porque los hombres asuman una mayor parte del trabajo de cuidados. Las mujeres están haciendo menos. Las tecnologías de asistencia, los servicios de entrega a domicilio o el aumento del empleo femenino podrían haber contribuido a este cambio. Pero la tecnología sólo puede respaldar algunos cambios subcontratando una parte de las tareas de cuidado. 

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