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La cláusula de subsidiariedad en las pólizas de seguro. ¿Cuándo aplica y frente a quién es oponible?

Marta Maciá, Associate en Clyde & Co
BDSMercado

Es relativamente frecuente que un mismo riesgo pueda estar cubierto por varias pólizas de seguro con compañías diferentes, contratadas por el mismo o distinto tomador. Si bien los casos más recurrentes son los de las pólizas de daños contratadas por propietario e inquilino sobre un mismo inmueble, o por la comunidad de propietarios y los diferentes propietarios de las viviendas del edificio, puede darse en seguros de todo tipo.

Por ejemplo, es el caso del abogado que, además de tener la condición de asegurado bajo la póliza colectiva del colegio profesional al que pertenece, puede tener su responsabilidad civil profesional cubierta por un seguro individual, por el seguro del despacho en el que trabaja o incluso por un seguro específico en función de la concreta actividad o área de especialización que desempeñe (asesoría fiscal, administrador concursal, graduado social). Situaciones similares surgen en otros ámbitos, como el industrial o en proyectos de ingeniería o construcción, en los que un mismo incidente puede estar cubierto por las pólizas de responsabilidad civil de las empresas implicadas y de los profesionales que intervienen en el siniestro.

En todos estos casos, es habitual que alguna de las pólizas contratadas recoja una cláusula de subsidiariedad (es decir, que establezca que la póliza sólo opera en defecto o exceso de otras que puedan cubrir el siniestro). Su aplicación, sin embargo, puede encontrarse con diversos obstáculos, como su clasificación como cláusula delimitadora o limitativa; su oponibilidad frente a terceros; o el cumplimiento de los requisitos para la concurrencia de seguros, regulados en el artículo 32 LCS, pero interpretados de manera cada vez más flexible por nuestros Tribunales.

En nuestra experiencia, en general los Tribunales tienden a considerar que las cláusulas de subsidiariedad no son oponibles frente a terceros, y que son limitativas. Sin embargo, para determinar si se trata de una cláusula delimitadora del riesgo (oponible tanto frente al asegurado como frente a terceros) o limitativa de los derechos del asegurado (que exige, para su validez, estar destacada y ser expresamente aceptada), habrá que analizar las circunstancias de cada caso.

Tanto la ubicación de la cláusula (si está en las condiciones particulares o generales de la póliza), como el tipo de seguro (por ejemplo, si estamos ante una póliza colectiva o de gran riesgo), si las otras pólizas en cuestión recogen una cláusula de concurrencia, el criterio de los tribunales del lugar del eventual procedimiento judicial, o incluso quién plantea la reclamación, son factores decisivos para defender o combatir con éxito la aplicación subsidiaria de una póliza de seguro.

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