Susana Pérez, directora general de INESE
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Hiperregulación

Susana Pérez, directora general de INESE
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A mediados de julio, la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI) y UNESPA publicaron cinco propuestas para superar las barreras normativas del sector asegurador. No se trata, a mi juicio, de un documento que debamos pasar por alto porque uno de los males que aquejan al sector es su hiperregulación, de tal forma que, por ejemplo, los Consejos de Administración de las aseguradoras dedican más tiempo del necesario al cumplimiento normativo desatendiendo otras funciones que son clave para el futuro de la propia empresa. Más dedicación a ser reactivos que a ser proactivos.

Y no es ya una percepción personal, fruto de las confidencias de algunos miembros de Consejos de Administración del sector. Una investigación de Pablo Foncillas y Antonio Nuñez lo pone en evidencia. En el interesantísimo informe ‘Lo que no se hace en los Consejos de Administración (y debería)’ se pone de manifiesto que, aunque la aprobación y el seguimiento de los avances respecto a la estrategia son dos de las principales prioridades de un Consejo, sus miembros se quejan amargamente de que no es este el principal objeto de las reuniones. Por eso reclaman más tiempo para la estrategia y mucho menos para el cumplimiento normativo y para discutir cuestiones meramente operativas, los dos aspectos a los que les gustaría que se dedicara menos atención.

Y no solo eso. También proponen ampliar el tiempo dedicado al desarrollo de talento de la empresa (planes de desarrollo, sucesión, y sustitución del comité de dirección, cantera de futuros profesionales que pueden ser miembros del comité) y a analizar aspectos vinculados con los riesgos empresariales. Incluso, admiten, se dedica menos tiempo del necesario al apoyo al equipo directivo y a las cuestiones relacionadas con los riesgos empresariales y la transformación digital.

Y, aunque entiendo que la revisión de los requisitos normativos aplicables al sector asegurador es un tema delicado, ya que el equilibrio entre flexibilidad y protección es crucial para garantizar los derechos de accionistas, clientes y la sociedad en general, es necesario afrontarla. Con ello se fomentaría la innovación, se agilizaría la adaptación al mercado y a las necesidades de los clientes y se reducirían los costes operativos.

Esperemos que eso suceda más pronto que tarde. Mientras tanto, no queda otra que formarse y prepararse para el hoy sin olvidarnos de lo que debería ser el mañana.

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