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EWI Workshop

Herramientas para pasar del error a la acción y desterrar el síndrome del impostor

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Con el fin de poder identificar y superar el síndrome del impostor, Irati Mogollón, doctora en Sociología, Business Experience Consultant y Co-founder DeepBe, realizó ayer un EWI Workshop a través del que ofreció una serie de claves para desterrar este sesgo y crecer en el desarrollo estratégico dentro de la compañía.

Bajo consejos y casos prácticos compartidos por los asistentes, se fueron desglosando los pilares y barreras que nos limitan en nuestro día a día laboral. La experta detalló que, en vez de trabajar con la mente del cliente, de puertas para afuera, “hay que trabajar de puertas para adentro». «Vuestra mente y la de vuestros compañeros/as de trabajo”, apuntó.

“No hay una varita mágica. Pero entender por qué suceden y cuándo suceden ciertas conductas o situaciones nos puede ayudar a anticiparlas y reprogramar nuestros comportamientos”, remarcó.

Así, se puso sobre la mesa varios conceptos como la ventaja competitiva de tener gente “brillante” bajo tu mando que sabe más que tú en ciertas materias te hace mejor, pues te permite centrarte en cuestiones de desarrollo estratégico y apoyarte en su talento técnico. También la necesidad de darle a cada uno su espacio para que puede desarrollarse. Por otro lado, en el taller se puso de relieve una barrera muy limitante que es ocultarse tras el conocimiento: “Hasta que no te sientes que eres el que más sabe de algo, suele ser uno de los grandes sesgos psicológicos que debemos derogar”. Además, animó a que “se hable y se ponga de relieve lo que hacemos, porque nadie nos lo va a decir”.

Relativizar el error

El síndrome del impostor está íntimamente desarrollado con el miedo y el terror que nuestro cerebro genera para protegerse.  “Es un recurso muy práctico de tu cerebro. Como quiero que sobrevivas, voy a hacer que te lo pienses mucho antes de hacer algo fuera de lo común. Fuera de lo que el resto hace”, explicó.

Además, destaco que el dolor a fallar es algo que siempre nos persigue. Está estudiado que el fallo nos genera un impacto emocional mucho mayor que las emociones que sentimos con lo que hacemos bien. “Hay algo que genera emociones más intensas que el triunfar: meter la pata”.

Por ello subrayó: “hay que relativizar el error” como parte fundamental para acabar con el síndrome del impostor.

¿Y en concreto, por qué afecta más este síndrome a las mujeres? Según Irati, se debe a las creencias aprendidas o el síndrome de la tiara. «El término síndrome de la tiara fue acuñado por Carol Frohlinger y Deborah Kolb, fundadoras de Negotiating Women y se refiere a la actitud pasiva que toman generalmente mujeres (aunque no únicamente) en sus puestos de trabajo, cumpliendo escrupulosamente con su deber sin hacerlo notar, esperando que algún superior las detecte para reconocer su buen hacer y coronarlas con una tiara, de ahí su nombre», remarcó.

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El alto precio del silencio

Una técnica para paliar este sesgo afirmó la experta, es darle la vuelta y pensar: ¿cuáles son las consecuencias negativas de no haber hecho esto? La primera es la reducción de la productividad, le siguen la mediocridad y la disminución de la innovación.

Por eso advirtió “estamos perdiendo dinero dentro de las empresas sino trabajamos el síndrome del impostor entre mis empleados”. Y además, también animo a todos a ser “colaborativos, humanos, efectivos y eficientes ¡traigo resultados a la mesa!, no esperemos que reconozcan nuestros logros, hay que decirlo”, apostilló.

Por último, expuso unos Tips a ‘ordenar’ para conocernos mejor, enmarcados como desarrollo estratégico behavioral: Entender dónde y cómo se toman las decisiones reales en mis equipos; Entender cuáles son los elementos de lenguaje imprescindibles; Enseño mis medallas, perderle el miedo a hablar bien de ti mismo; Busco estrategias y herramientas para que se me preste atención; No me importa cometer errores, busco conectar con la gente.

 

 

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