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José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología
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José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, en la Semana del Senior de RGA Re

«Hay que incrementar y adaptar la cartera de servicios que cubre cada seguro»

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El presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), José Augusto García Navarro, tiene muy claro el valor, potencial y auge de las persones mayores en nuestro país en los próximos años y avanza que veremos de forma muy evidente su incorporación a las instituciones y órganos de decisión políticos, sociales y empresariales. Al sector le pide que “no excluya a las personas del acceso a Seguros por el mero hecho de cumplir años”, que incremente y adapte la cartera de servicios que cubre cada seguro y que piense “en el concepto calidad de vida en sentido amplio, ofreciendo seguros que cubran salud con viajes o salud con gimnasio o con consejos dietéticos o formación en dieta saludable. O un combinado de todos ellos”.

¿Cuáles son las mayores dificultades actuales de las personas mayores en nuestro país? ¿Difieren de las que se plantean en otros países europeos o de sociedades desarrolladas?

Hemos ganado mucho en calidad de vida de las personas mayores en España en las últimas décadas, gracias a los avances médicos, pero también gracias a la implicación de muchos de ellos en la vida de nuestros barrios y ciudades. Cada vez hay una mayor implicación social de los mayores y una mayor sensibilización social hacia ellos.
Aun así, no hay que olvidar que las edades avanzadas de la vida van acompañadas de algunas dificultades, que convienen no olvidar. Una de ellas es la mayor presencia de enfermedades en esta población y aquí tenemos que seguir apostando fuerte por un sistema que potencie el control de enfermedades crónicas en atención primaria y, en los casos más complejos de multimorbilidad y dependencia, acceso a servicios de geriatría hospitalarios. Sin olvidar, claro está, el acceso rápido a otras especialidades médicas.

Dentro de la preocupación por la salud, les preocupa especialmente que exista una buena atención para aquellas personas que pueden llegar a situaciones de alta carga de enfermedad y de dependencia. Es decir, garantizar un sistema adecuado de protección a la dependencia, sin lista de espera y adecuado a las necesidades de cada persona.
También existe por parte de las personas mayores una preocupación por el mantenimiento del sistema público de pensiones en un nivel adecuado para mantener una vida de calidad. Y este debería ser un reto y una meta para nuestra sociedad.

Cada vez más, las personas mayores exigen mayor participación en las decisiones políticas y sociales. Yo creo que este tema es una preocupación y una lucha y en los próximos años veremos la incorporación de las personas mayores a las instituciones y órganos de decisión políticos, sociales y empresariales, como es normal en una sociedad que dentro de poco llegará a tener una de cada 5 personas mayores de 65 años.

Les preocupa la salud, la dependencia, las pensiones y que se les tenga en cuenta de verdad. Y estas preocupaciones son comunes a todos los países de la Europa occidental. En este sentido no diferimos de nuestros vecinos.

Ante el fuerte crecimiento en los próximos años de este colectivo ¿qué medidas habría que tomar como sociedad?

Al menos cuatro grandes grupos de medidas:

  • Primero, y la base para todas las demás, es evitar el edadismo. Es decir, luchar contra la visión negativa que se tiene de la vejez y de las personas mayores. Sólo si somos capaces de considerar a estas personas como ciudadanos de pleno derecho avanzaremos. En este aspecto, aún nos queda mucho por hacer y se sigue teniendo la imagen de que hacerse mayor es ir perdiendo capacidad física y mental y aceptar que tendrás menos interacción social y una escasa aportación laboral o a programas de voluntariado. Esto hay que revertirlo y es cosa de todos: los medios de comunicación, la educación a los más jóvenes, la puesta en marcha de actividades intergeneracionales, etc.
  • En segundo lugar, hay que seguir manteniendo el sistema de salud que tenemos en España, pero acabar de dotar a todos los hospitales de agudos con servicios de geriatría para atender a las personas más complejas, es decir, aquellas que tienen mucha carga de enfermedad y en las que la toma de decisiones es difícil por su fragilidad o por su situación final de vida. En estos servicios de geriatría debería haber siempre unidad de agudos, unidades de evaluación geriátrica ambulatorias y unidades de rehabilitación geriátricas.
  • En tercer lugar, para aquellos que lo necesitan (que afortunadamente no son todos), un sistema de atención a la dependencia equiparable a los países de la Unión Europea. Un sistema que garantice una adecuada provisión de servicios de atención a domicilio para permitir que las personas continúen en sus casas en mayor tiempo posible, retardando el ingreso en residencia. Para ello es necesario incrementar la financiación pública dedicada a dependencia al doble de la actual lo antes posible.
  • En cuarto lugar, garantizar que el sistema de pensiones (público y privado) permita una vida digna a las personas mayores durante toda la vida, que cada vez es más larga en España.

Eliminaría la edad como señal de alarma y profundizaría en los elementos que realmente incrementan el riesgo: enfermedades, hábitos, etc. Y esto lo haría extensivo a los seguros de salud, los seguros de vida y los seguros de automóvil como mínimo

Pensiones y ahorro

En esa escala de valores, ¿dónde se sitúa la preocupación financiera de la población senior? ¿Qué productos les interesan más?

Para la mayoría de las personas mayores es motivo de preocupación el hecho de tener unos ingresos adecuados, que les permitan vivir de forma digna y mantener un grado adecuado de interacción social con sus amigos, familiares y con la sociedad en la que viven en general. Para España es importante garantizar por lo tanto el sistema de pensiones y el ahorro durante la vida activa.

Además, hay que pensar que esto permitirá no sólo la subsistencia de estas personas, sino su consumo de bienes y servicios. Y las tendencias de consumo de las personas mayores constituyen un cambio en la orientación de muchas compañías, en lo que se ha venido a llamar “economía plateada” o “silver economy” en inglés.

Se están adaptando los productos financieros (especialmente los planes de pensiones), las tecnologías de la comunicación, los dispositivos de control de síntomas y enfermedades crónicas.

También se consumirán más productos relacionados con la medicina en general (no hay que olvidar que la edad va acompañada de más enfermedades crónicas) y de adaptación de la dependencia como nuevas tecnologías (sobre todo “wearables” o dispositivos de monitorización) o prótesis robóticas muy avanzadas.

Y, en España, además todos los servicios relacionados con el autoconsumo (especialmente ahora con la subida en el precio de la luz), la economía circular y el reciclado serán muy potenciados por las personas mayores, que tienen una especial sensibilidad.

Tendremos también que adaptar nuestras ciudades y barrios a este mayor envejecimiento de la población y eso supondrá adaptar calles, iluminación, mobiliario urbano, espacios verdes, accesibilidad sensorial y cognitiva en espacios públicos (no sólo accesibilidad motora), etc.

En su opinión, ¿qué papel desempeña el Seguro cara a este colectivo?

Creo que es necesario no excluir, en la medida de lo posible, a las personas del acceso a Seguros por el mero hecho de cumplir años. La edad no debería ser un criterio para incrementar el precio, por ejemplo, de un seguro de salud. Hoy tenemos muchas personas mayores en nuestra sociedad que están físicamente muy bien y que tienen menos riesgo de enfermar que personas más jóvenes. Por lo tanto, eliminaría la edad como señal de alarma y profundizaría en los elementos que realmente incrementan el riesgo: enfermedades, hábitos, etc. Y esto lo haría extensivo a los seguros de salud, los seguros de vida y los seguros de automóvil como mínimo.

También incrementaría y adaptaría la cartera de servicios que cubre cada seguro. En concreto, en los seguros de salud potenciaría las actividades preventivas y de diagnóstico precoz y la atención ambulatoria. En personas con mucha carga de enfermedad con el paso previo por un especialista en geriatría que balancee el beneficio y el riesgo de cada intervención. Las personas mayores complejas no pueden circular de especialista a especialista sin que nadie les guie y racionalice y priorice las intervenciones. No pueden porque no tienen conocimiento para hacer un uso adecuado de servicios tan complejos.

En esta línea de incremento de la cartera de servicios, por ejemplo, en los seguros del hogar potenciaría los servicios complementarios de arreglo de averías, de colocación de nuevos equipamientos, de consejo sobre uso energético, etc.
Y pensaría en el concepto calidad de vida en sentido amplio, ofreciendo seguros que cubran salud con viajes o salud con gimnasio o con consejos dietéticos o formación en dieta saludable. O un combinado de todos ellos. Prevención y disfrute, no solo enfermedad.

No reintroduciría el seguro de dependencia hasta que realmente haya verdadera intención de compra por parte de las personas jóvenes. Pero sí que le daría otra oportunidad a la hipoteca inversa para las personas con dependencia; aunque no se trata estrictamente de un seguro, muchas compañías aseguradoras tienen salud financiera suficiente y conocimiento del mercado para volverlo a activar.

Cada vez más, las personas mayores exigen mayor participación en las decisiones políticas y sociales. Yo creo que este tema es una preocupación y una lucha y en los próximos años veremos la incorporación de las personas mayores a las instituciones

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