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Semana de la Mujer en #RedEWI

El tercer (y último) obstáculo para la mujer en el seguro

Pilar González de Frutos, presidenta de UNESPA y miembro del Consejo Asesor de #RedEWI
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El seguro apuesta por el talento femenino. Hoy por hoy, en el seguro trabajan más mujeres que hombres, lo midamos en términos estrictos de empleados de entidades o a través de la Encuesta de Población Activa (EPA). La tasa del 56% que alcanzan las mujeres sobre los nuevos contratados garantiza que esa posición se consolida y aún se incrementa. Y la presencia de la mujer directiva es cada vez más importante, incluso mayoritaria en varios departamentos de la actividad aseguradora.

«La presencia de la mujer directiva es cada vez más importante, incluso mayoritaria en varios departamentos de la actividad aseguradora»

Para llegar aquí, la mujer ha debido saltar dos grandes obstáculos profesionales; y se encuentra, actualmente, ante el tercero y último. Un salto que ha supuesto darle un vuelco a las estadísticas laborales de décadas atrás, cuando la presencia de la mujer en el seguro se concentraba en los puestos de tipo administrativo. Hoy ya no es así, como digo, porque ya hemos superado dos obstáculos fundamentales.

El primer obstáculo fue la profesión del Derecho. El seguro tiene una fuerte carga regulatoria y, por esta causa, la creciente incorporación de la mujer a la profesión jurídica, apreciable desde hace décadas, se tenía que sentir con fuerza en la plantilla aseguradora. Así ha sido, con un flujo constante de mujeres que han llegado al seguro a través de la profesión jurídica, tradición que hoy se ve en el hecho de que sea, precisamente, en los departamentos y responsabilidades con mayor carga legal, como Recursos Humanos o Cumplimiento, donde el peso cuantitativo y cualitativo de la mujer es mayor.

El segundo obstáculo fue la profesión técnica. Hace no demasiado tiempo, en las comisiones o grupos de trabajo de UNESPA con fuerte contenido actuarial o económico, la presencia de la mujer era relativamente baja. Hoy, sin embargo, esta realidad ha cambiado de forma palpable para cualquiera. Los años que llevamos de este siglo, entre otras cosas, han sido los años de la incorporación masiva de la mujer a la profesión actuarial y a las disciplinas económicas y financieras del seguro, enriqueciendo con ello la creatividad de la empresa aseguradora y consolidando, asimismo, nuevos viveros de empleo estable y de la calidad para la mujer.

Subir el último peldaño

Así las cosas, probablemente a la mujer en el seguro, y quizás también en la empresa en general ya sólo le queda un tercer obstáculo por superar. Me refiero a las habilidades que suelen denominarse habilidades STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics). En la práctica, las habilidades STEM, en la industria aseguradora, están directamente ligadas a la gestión tecnológica y de datos, que, por otra parte, adquiere una importancia cada vez mayor en el marco de un negocio crecientemente digitalizado.

Las cifras sectoriales parecen mostrar con claridad que estas responsabilidades STEM aparecen como el último bastión que la mujer aun no ha asaltado. Sigue existiendo un sesgo de género muy claro en estos departamentos, pero ello no es así porque exista una política discriminatoria, sino más bien porque el interés de la mujer por este tipo de enseñanzas ha sido embrionario en los tiempos inmediatamente anteriores. Afortunadamente, son muchos los signos de que esa tendencia está comenzando a cambiar.

El sector asegurador, por lo tanto, avizora un tiempo futuro, que no lejano, en el que la plena igualdad de género, bajo cualquier parámetro que se quiera utilizar para medirla, sea una realidad insoslayable. Llegaremos a ello y, además, estoy convencida de que llegaremos mucho antes que otros sectores. Porque si algo ha tenido siempre claro el seguro es que su principal capital es su capital humano; y eso incluye incorporar las indudables y relevantes habilidades que las mujeres preparadas pueden aportar.

«Si algo ha tenido siempre claro el seguro es que su principal capital es su capital humano»

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