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"Las mujeres estamos siendo capaces de innovar"
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Inmaculada César Benavidez, directora de Innovación y Medios en Pelayo

«Las mujeres estamos siendo capaces de innovar»

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¿Es la innovación una cuestión de género? ¿Se aborda de forma distinta si el que lo hace es hombre o mujer? Para Inmaculada César Benavidez, directora de Innovación y Medios en Pelayo, aunque la respuesta a la primera pregunta es negativa, sí reconoce que la mujer actúa de manera diferente al hombre ante algunas circunstancias. Ni mejor ni peor, pero sí con determinadas actitudes. Una de ellas es la empatía. “Antes de que se decretara el Estado de Alarma me anticipé todo lo que pude para tomar decisiones. Lo primero, con las personas. Era consciente de que corrían un riesgo a la hora de venir a trabajar, así que quería que las oficinas se cerraran cuanto antes para que nuestros empleados estuvieran a salvo en sus domicilios”, señala.

Sin embargo, muchas de esas decisiones que se tomaron en su compañía no tienen que ver con el Covid porque se hicieron hace bastante tiempo. Por ejemplo, en lo que tiene que ver con la agilidad, “muy acorde con el liderazgo femenino”, pues significa “ser transparente, compartir, colaborar, ponerse en el lugar del otro”. Si bien admite que estas iniciativas también son llevadas a cabo por muchos hombres. Y es que, Benavidez quiere huir de etiquetas y prefiere hablar de un “liderazgo humano”.

En la primera jornada ‘Seguros del Futuro. Innovación y tecnología. LATAM 2020’, organizada por Evenet, esta directiva que lleva 25 años trabajando en distintas compañías, advirtió de que “somos víctimas de una programación mental”, por la que consideramos que un hombre siempre es mejor profesional. Es necesario atacar esta programación “ayudándonos entre nosotras” porque “sin igualdad no hay diversidad y sin diversidad no habrá decisiones tan acertadas”.

Según su experiencia, “las mujeres estamos siendo capaces de innovar”. Para ella, “innovar no es crear ni inventar, es poner cosas en práctica”. La innovación tiene que transformar la realidad, impactar en la sociedad cuando los procesos se han visto modificados en la misma. Y la mujer está demostrando que puede estar ahí para encabezar esa transformación. Ella es un claro ejemplo.

Fortaleza y empatía

En los dos años y medio que se encuentra al frente de la dirección de innovación en Pelayo, Benavidez señala que ha sido partícipe de un “liderazgo fuerte y empático”. “A veces hay que actuar con una firmeza total, pero otras, puede ser más colaborativo porque ser líder y buena persona no está reñido”. Para ella resulta fundamental utilizar “la inteligencia colectiva”, conocer lo que opina la gente que sabe. “Un directivo no es el que más sabe de todas las áreas que tiene bajo su dirección”, por tanto, hay que “reconocer los méritos de todas las personas que tienes a tu cargo para que los proyectos salgan adelante”.

En su caso le ha funcionado muy bien “la capacidad de adaptación” entendiendo la cultura de la empresa a la que iba, haciendo suyos sus valores y no queriendo cambiarlo todo, todo lo contrario, ir con humildad. Otras de las claves que caracterizan su liderazgo es saber esperar a los demás para que interioricen el camino de la transformación, tener una escucha activa, generar confianza, preguntar y cuestionar con tacto, ser coherente con lo que dices y con lo que haces, tratar los aspectos personales de los empleados y ser generosa, es decir, “dejar que otros se apunten los tantos”.

La experta se pregunta si esto es liderazgo femenino, pero, en cualquier caso, es el que ella ejerce con buenos resultados, puesto que en las fiestas de despedida que le han hecho en las empresas donde ha estado siempre ha sido “con cariño y dejando a muchos amigos”.

Un liderazgo humano

Como colofón da tres ideas: con la primera de ellas advierte de la perniciosidad de los sesgos al hablar de masculino y femenino, “las cifras están ahí y debemos seguir trabajando para que esa programación automática que tenemos no siga descartando mujeres en procesos de selección, de contratación para puestos de dirección y de consejos de administración.

En segundo lugar, apela al liderazgo humano, sensible y sostenible, “donde situemos a las personas en el centro de la gestión, al igual que hacemos con el cliente, y contribuyamos a que la empresa crezca asegurándonos un futuro mejor”.

Y, por último, se refiere a la innovación radical en un centro de innovación que ha creado su compañía en un ámbito externo a la misma, porque “necesitamos ideas que no se nos ocurren a nosotros”. En su opinión, “hay que trabajar con las personas de dentro de la empresa, pero siempre viene bien un modelo que venga de fuera para continuar construyendo. El éxito es combinar los dos”.