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"El gran reto es convertir el discurso ambiental en algo concreto"
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Marta Pahissa Espluga, responsable de Transformación Ambiental en Grupo DKV

«El gran reto es convertir el discurso ambiental en algo concreto»

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Hablar con Marta Pahissa Espluga, responsable de Transformación Ambiental en Grupo DKV, sobre clima y acciones tomadas durante la COP26 es ver la realidad sin edulcorante: “El panorama sigue sin ser halagüeño”. “Las naciones participantes anunciaron una serie de decisiones colectivas para tratar de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC. Pero se necesitan acciones más inmediatas que frenen el incremento de 2,7ºC al que vamos de cabeza y que conlleva superar puntos de no retorno y escenarios mundiales de desastre climático”, alerta. Os animo a leer esta entrevista en la que no hay ‘blablablá’ que valgan sino en palabras de Marta «dar un primer paso: querer cambiar». «Abordar los cambios ambientales que son necesarios en nuestra sociedad, en nuestra empresa o como gobierno». “La urgencia es real y sé que no es fácil”, pero el reto es claro: “Convertir el discurso ambiental en algo concreto”.

¿Qué lecciones aprendidas nos deja el COP26? ¿Qué cambios estructurales necesitamos?

La de Glasgow ha sido la COP26. Esto significa que los gobiernos del mundo se han reunido ya 26 veces desde 1995 en una Cumbre del Clima de Naciones Unidas, pero el panorama sigue sin ser halagüeño. Las naciones participantes anunciaron una serie de decisiones colectivas para tratar de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC. Pero se necesitan acciones más inmediatas que frenen de forman contundente el incremento de 2,7ºC al que vamos de cabeza según alerta el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y que conlleva superar puntos de no retorno y escenarios mundiales de desastre climático.

Es descorazonador seguir hablando de urgencia, pero la realidad es que a puerta cerrada los compromisos se alcanzarán de aquí a una década. No le falta razón a Greta Thundberg y al movimiento Extinction Rebellion, afeando el ‘bablablá’ de los políticos en la Cumbre. Ante una casa en llamas, ¿nos sentaríamos a conversar sobre cuánto cuesta una manguera o cuándo sería adecuado llamar a los bomberos?

Un ejemplo paradigmático de cómo estas conversaciones no llevan acción es la financiación de la transición energética. Este pasado octubre el FMI publicó que la producción y combustión mundial de carbón, petróleo y gas en 2020 estuvo subvencionada con 5,9 billones de dólares (5.900.000.000.000 de dólares estadounidenses). Ni un solo país fijó un precio de sus combustibles fósiles que reflejara sus verdaderos costes ambientales. Y por costes, hablamos de muertes y de la mala salud causadas por la contaminación del aire (42%) y por olas de calor y otros impactos del calentamiento global (29%). Según los analistas del FMI, si se establecieran precios de combustibles fósiles que reflejaran su verdadero coste, se reducirían las emisiones globales de CO2 en más de un tercio. Esta reducción sí contribuiría a alcanzar el objetivo acordado en Glasgow de limitar a 1,5ºC la temperatura global.

El subsidio de combustibles fósiles es solo una muestra más de cómo el discurso ambiental va por un lado y la acción real, por otro. Agregamos más leña al fuego de la crisis climática cuando necesitamos reducciones urgentes en las emisiones de carbono. Si en lugar de subvencionar combustibles fósiles, ese dinero se dedicara a cambiar el rumbo del calentamiento global, a financiar soluciones, promover otro modelo energético y pagar nuestra responsabilidad con los países del sur, seguramente los dirigentes actuales serían más creíbles. No digo que sea fácil, pero es urgente y necesario.

Si en lugar de subvencionar combustibles fósiles, ese dinero se dedicara a cambiar el rumbo del calentamiento global, a financiar soluciones, promover otro modelo energético y pagar nuestra responsabilidad con los países del sur, seguramente los dirigentes actuales serían más creíbles

La transformación digital y la transformación ambiental se aceleran más si cabe tras la pandemia ¿qué retos tenemos que hacer frente como sociedad, empresas y Gobiernos?

A nadie se le escapa que la evolución de las tecnologías digitales ha revolucionado y revoluciona nuestras sociedades. La velocidad de la transformación digital ha rediseñado todos los rincones de nuestro mundo en pocos años, sin que seamos capaces de seguir su evolución y aún menos aprehender sus sinergias.

Nuestro medio ambiente está cambiando a la misma velocidad vertiginosa: la transformación ambiental avanza a velocidad de vértigo. No por la Ley de Moore, sino por la aceleración de la emergencia climática y la crisis ambiental. Pero, igual que sucede con la evolución digital, tampoco somos capaces de entender ni los cambios en los ecosistemas, ni las sinergias que conlleva el desequilibrio de distintos vectores ambientales. De la misma manera que ciertos gurús tecnológicos tratan de describirnos el futuro según los derroteros digitales que tomemos, hay científicos que tratan de alertarnos de las transformaciones que suceden en nuestro entorno. Pero, o no los escuchamos, o no los entendemos. O las dos cosas a la vez.

No solo en las COPs, a todos los niveles, el gran reto es convertir el discurso ambiental en algo concreto. Tenemos la ciencia y la emergencia. Pero abordar los cambios ambientales que son necesarios en nuestra sociedad, en nuestra empresa o como gobierno requiere un primer paso: querer cambiar. Cambiar de verdad: nuestro estilo de vida, el modelo de negocio o el destino de los presupuestos públicos. Como mínimo. Es un cambio absoluto de paradigma, pero hacer menos que eso, no va a ser suficiente.

Tenemos la ciencia y la emergencia. Pero abordar los cambios ambientales que son necesarios en nuestra sociedad, en nuestra empresa o como gobierno requiere un primer paso: querer cambiar

Lograr esa transformación ambiental a algo concreto y tangible… ¿es posible?

Es necesario. El renombrado entorno VUCA digital, también es ambiental. Nuestro entorno se está transformando y seguir igual sabemos que nos lleva al colapso de la civilización. Los científicos nos alertan con decenas de datos cada día. Y lo estamos percibiendo con la acentuación de los fenómenos climáticos extremos y las afectaciones de las exposiciones ambientales en nuestra salud.

Además, en esta transición casi siempre olvidamos mirar la transformación ambiental que necesitamos como algo que también deseamos. Se trata de virar hacia un horizonte que nos convertirá en personas y sociedades más justas, más sanas, más interdependientes y, opino, más felices. Restaurar nuestra relación con la naturaleza rediseñando nuestras ciudades, nuestro consumo, nuestra alimentación, nuestra movilidad, etc., nos lleva a encontrar otras formas de estar en este mundo.

Esta transformación ambiental es necesaria y es deseable. ¿Cómo no vamos a hacer que también sea posible?

Restaurar nuestra relación con la naturaleza rediseñando nuestras ciudades, nuestro consumo, nuestra alimentación, nuestra movilidad, etc., nos lleva a encontrar otras formas de estar en este mundo

Nuestra salud también se daña: ¿sabes a qué estas expuesto?

¿Cómo crees que nos afecta el Medio Ambiente a la salud? ¿Somos conscientes de la interconexión de estos dos pilares? ¿Y en el caso concreto de España?

Hay un concepto que me parece muy útil para entender cómo el entorno afecta a nuestra salud que es el exposoma. Acuñado por un epidemiólogo dedicado al cáncer en 2005, este Dr. Wild consideraba que desde la década de 1980 la investigación sobre el origen de las enfermedades se había centrado en el componente genético. Cuando casi la mitad de la mortalidad global se puede atribuir a exposiciones ambientales, como la contaminación del aire, los tóxicos químicos, el tabaquismo, etc. En lugar de mirar las consecuencias que cada exposición podría tener en nuestro organismo, planteó el estudio de todas las exposiciones a las que un individuo está sujeto desde la concepción hasta la muerte. Así, el exposoma tiene en cuenta todos los elementos a los que estamos expuestos a través de nuestra dieta, estilo de vida y el entorno en el que vivimos y trabajamos, y las respuestas biológicas que genera nuestro cuerpo, en el metabolismo, la microflora intestinal, la inflamación o el estrés oxidativo.

Lo que me parece más interesante de esta mirada es que, a diferencia del genoma humano, podemos cambiar fácilmente nuestro exposoma porque los factores ambientales son modificables. Un estudio de ISGlobal sobre la salud urbana en 1.000 ciudades europeas calcula la mortalidad asociada a las exposiciones de contaminantes del aire. El Área Metropolitana de Valencia aparece en 9ª posición en número anual de muertes que podrían evitarse si la ciudad cumpliera las recomendaciones publicadas por la OMS en 2021 sobre niveles de materia particulada en el aire (PM2,5). Si miramos los niveles de la OMS de 2005, el Área Metropolitana de Madrid queda en 4ª posición. Estaríamos hablando de 718 y 689 muertes, respectivamente.

El informe The Lancet Countdown señala que la salud mundial ha mejorado en las últimas décadas porque hemos estado hipotecando la salud de generaciones futuras para obtener beneficios económicos y de desarrollo en el presente. Al explotar de manera insostenible los recursos de la naturaleza, la civilización humana ha florecido, pero ahora corre el riesgo de sufrir graves consecuencias en la salud debido a la degradación de la naturaleza. Todos sabemos que estas tendencias están impulsadas por patrones de consumo de recursos y desarrollo tecnológico altamente inequitativos, ineficientes e insostenibles, junto con el crecimiento de la población.

Se habla mucho de la acción climática, sostenibilidad y está en el top de los riesgos para las empresas… ¿pero crees que están de verdad las empresas apostando por un cambio real hacia la resiliencia?

Hay de todo. Desde mi punto de vista, para valorar la apuesta real que está haciendo una empresa en medio ambiente, pregunto qué formación tiene su responsable y de quién depende su departamento. Sin ánimo de ser clasista, pero si un no especialista es responsable de Medio Ambiente y depende del área de Comunicación, Marketing o RSC, es un escenario. Si la transformación ambiental la lidera un/a ambientólogo/a o similares, tiene una posición transversal y está imbricado en los departamentos de negocio e innovación, el escenario es muy diferente. Permíteme la caricatura: ¿pondrías a alguien a quien le gustaran los videojuegos al cargo de tu departamento de IT? ¿O buscarías un/a ingeniero/a informático/a o de telecomunicaciones? Si te importa de verdad la acción climática y la sostenibilidad ambiental, buscas un profesional con formación técnica en medio ambiente.

No quisiera que se malinterpretara: no se trata de excluir a nadie, se necesitan muchas manos para abordar la crisis ambiental y todo el mundo es bienvenido a sumar. Pero es necesario un liderazgo experto. Además, de la misma forma que se realizan cursos de habilidades digitales para que todos los empleados eleven su conocimiento en tecnologías, también es necesario incrementar la cultura ambiental en las compañías. Seguir entendiendo el medio ambiente como ahorrar papel y separar correctamente la basura en contendores de colores, está desfasado. Sería como hablar de Word y PowerPoint en lugar de inteligencia artificial, realidad aumentada o impresión 3D.

Otra forma de valorar esta apuesta es identificar cómo se incorpora la transformación ambiental en el producto o servicio que vende una empresa. En la oferta está la hora de la verdad porque implica tocar el corazón del negocio. Si, por ejemplo, mi producto está lleno de azúcar, ya podré ir haciendo anuncios sobre llevar una dieta saludable con mi bebida azucarada al lado de un plato de ensalada. Es contradictorio. Si una empresa energética sigue quemando carbón, ya puede ir haciendo campañas con personas en bicicleta, el relato se desmonta con un soplido. Un tweet de la petrolera Shell preguntando “¿Qué vas a cambiar tú para ayudar a reducir emisiones?” fue una muestra paradigmática de esta contradicción entre discurso y producto.

«Para abordar la acción climática es necesario un liderazgo experto. De la misma forma que se realizan cursos de habilidades digitales para que todos los empleados eleven su conocimiento en tecnologías, también es necesario incrementar la cultura ambiental en las compañías«

“Toca aprender a mirar distinto a las mujeres”

Desde tu opinión como directiva y experta, ¿cuáles crees que son los obstáculos que encuentran las mujeres (si crees que las tienen) para dar el paso y apostar por ser alta directiva? ¿Lo tenemos más difícil?

Me causa vergüenza oír argumentar que las mujeres no queremos ser directivas y cobrar sueldos altos. ¿De verdad alguien se lo cree? Lo que toca es aprender a mirar distinto a las mujeres. No vemos lo que no hemos mirado nunca, aunque lo tengamos delante de las narices. Un ejemplo personal: yo juego a futbol y sé de primera mano que demasiadas personas dicen que las mujeres no sabemos chutar un balón. Así, en general. Todas las mujeres son torpes sobre el césped. Me gustaría que vieran un partido de Alexia Putellas, flamente campeona del Balón de Oro, o cualquier otra de las futbolistas del FCBarcelona. Si tuvieran una mirada sincera (y les gustara el futbol, claro) dejarían de decir semejantes barbaridades.

Puede sonar a ejemplo manido, pero sucede lo mismo en una empresa: el sexo no tiene nada que ver con la valía profesional. Y me apena tener que estar aun diciendo esto. No solo en las oficinas, en toda la sociedad tenemos que eliminar los roles de género que condicionan tanto las miradas externas como la auto-percepción. Hemos crecido en un contexto que, según tu sexo, orienta tu desarrollo profesional, enfatiza unas habilidades y promueve unos roles. Vamos tarde si aún no vemos a la persona que tenemos delante obviando prejuicios de género. Solo revisándonos a conciencia para mirar a nuestro alrededor con autenticidad y honestidad se alcanzará la igualdad en puestos de alta dirección.

«No solo en las oficinas, en toda la sociedad tenemos que eliminar los roles de género que condicionan tanto las miradas externas como la auto-percepción«

¿Algunas acciones o modelos que se podrían implantar para ser más diversos en las compañías?

Sé que es controvertido, pero soy partidaria de ciertas cuotas temporales, para acelerar la transición a la igualdad. Si dejamos que las cosas sigan su curso, con el ritmo que llevamos, tardaremos demasiado y a costa de mucho sufrimiento femenino. De la misma forma que tenemos que adoptar cambios drásticos frente a la emergencia climática, hay que provocar cambios en las plantillas y en los organigramas. Aunque en algún momento será injusto para algunos compañeros, es la única forma de forzar avances con firmeza. Exigiendo la misma profesionalidad y valorando objetivos, implicación, esfuerzo, etc. Y, por supuesto, enseguida que la representatividad esté más igualada, eliminemos las cuotas.

Sé que es controvertido, pero soy partidaria de ciertas cuotas temporales, para acelerar la transición a la igualdad. Si dejamos que las cosas sigan su curso, con el ritmo que llevamos, tardaremos demasiado y a costa de mucho sufrimiento femenino

Cosas que hace una ambientóloga en una compañía de seguros

He leído en tu perfil de redes esta pregunta que no puedo dejar de hacerte: ¿Qué hace una ambientóloga en una compañía de seguros, si no cuenta CO2, ni se encarga de la RSC?

Algo tan retador como traducir el discurso ambiental a lo concreto para integrarlo en el núcleo del negocio de una compañía de seguros. Por ello estoy situada en el Departamento de Transformación, que depende de CEO, incluye la unidad de innovación, la oficina de proyectos, el área de estrategia y está estrechamente cercana al Departamento de IT.

En otras áreas de DKV, hay compañeras que se encargan de tareas imprescindibles como contar y reducir el CO2 o gestionar la RSC, y trabajamos mano a mano. La transformación ambiental la pivotamos desde la oferta, para poder influir en el core de la empresa. Con conocimiento del negocio, un ecosistema de alianzas y expertise ambiental, pueden identificarse mil oportunidades, pero considero que hay que apalancarse en la innovación y en el impacto.

Antes de trabajar en una gran empresa privada como DKV Seguros, estuve 12 años entre ONGs, fundaciones y cooperación internacional. Dejé el tercer sector ambiental para buscar un mayor impacto, para llegar a la población que no es activista. Así que lo que busco en DKV es diseñar y ejecutar proyectos que, desde la oferta, tengan el mayor impacto positivo posible en el planeta. Por ejemplo, crear el primer seguro de hogar que solo usa pintura sin tóxicos en las reparaciones. O un pionero seguro de decesos que no deja un legado contaminante a las generaciones que nos siguen. Incluso promover la exposición a la naturaleza como nuevo hábito de prevención en nuestros seguros de salud. Estas son algunas de las cosas que hace una ambientóloga en una compañía de seguros.

Antes de trabajar en una gran empresa privada estuve 12 años entre ONG, fundaciones y cooperación internacional. Dejé el tercer sector ambiental para buscar un mayor impacto, para llegar a la población que no es activista