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VII Mapa AXA del Fraude al Seguro en España

El fraude detectado se duplica en los últimos diez años

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“La lucha contra el fraude es fundamental. No es sólo ‘picaresca’”. Con estas palabras arrancaba Arturo López-Linares, director de Siniestros de AXA, la presentación del ‘VII Mapa AXA del Fraude al Seguro en España’. El trabajo desvela que el fraude detectado se situó en 2019 en una tasa del 1,94%, frente al 0,85% que suponía en 2010. Gracias a sus esfuerzos en la detección de estos engaños, la compañía evitó pagos indemnizatorios fraudulentos por valor de 65,7 millones de euros en 2019. En la última década, el montante del fraude detectado cada año se ha mantenido en torno a los 60 millones.

López-Linares hizo especial hincapié en la importancia de la incorporación de tecnología en la detección del fraude. Especificó que el 22% de los casos de fraude detectados el año pasado fueron advertidos gracias a herramientas digitales, frente al 5% que se detectaban con estos medios hace apenas una década. El aumento del acceso a los datos -propios o públicos, el incremento de la capacidad de procesamiento y el uso de tecnologías como el text-mining y la inteligencia artificial están siendo esenciales en esta evolución. Además, indicó que AXA invirtió el pasado año 3,5 millones en nuevas tecnología y formación para luchar contra el fraude.

Prevalece el fraude ocasional

Más de la mitad de los intentos de engaño (54%) corresponde a fraude ocasional, aprovechando la realidad de un siniestro para introducir daños preexistentes o anteriores. Dos de cada tres casos tienen un importe medio inferior a 600 euros. El fraude premeditado comporta un 43% del total. Son casos en los que los daños reclamados pueden ser reales o ficticios, pero han sido planificados previamente y suelen implicar a varias personas. La indemnización media en estos casos se eleva hasta los 3.460 euros, aunque en el 56% de las ocasiones está por debajo de 600 euros.

El fraude organizado supuso un 3% de los casos detectados. El estudio pone el acento en el crecimiento del 15% registrado en 2019. Además, el importe que han intentado defraudar estas tramas se ha triplicado en el último lustro, hasta los más de 3 millones que trataron de estafar el año pasado.

El informe también detalla que el 82% de los intentos de fraude se refirió a supuestos daños materiales, mientras que el 18% restante está vinculado a daños corporales. Al hilo de ello, López-Linares recalcó que el importe medio que se trataba de defraudar antes de la entrada en vigor del actual Baremo sobrepasaba los 17.000 euros, mientras que en 2019 no llegó a 9.000 euros. Además, los engaños relacionados con daños corporales representaban el 27% de los casos hace apenas tres años, por lo que se evoluciona positivamente.

Las comunidades autónomas con las tasas de fraude más elevadas fueron Cantabria (3,8%, frente al 1,94% de media nacional), Andalucía (2,9%) y Murcia (2,7%). En el sentido opuesto, Madrid (1,1%), País Vasco (1,4%), Castilla-La Mancha y Cataluña (1,5%) fueron las comunidades con menor incidencia del fraude.

En cuanto a las nuevas formas de fraude, López-Linares destacó el aprovechamiento de las DANA y temporales para declarar falsos siniestros, la simulación de daño material en dispositivos electrónicos causado por el conductor de un patinete eléctrico contra un tercero, así como los casos de suplantación de identidad a través de deepfakes.

Autos, el ramo preferido por los defraudadores

Autos acaparó más de la mitad (51%) de los fraudes detectados en 2019. No obstante, la incidencia se ha reducido desde el 70% que suponía 10 años antes. López-Linares remarcó que este recorte puede atribuirse a la introducción del Baremo y a la utilización de nuevas técnicas de detección. El 88% de las tentativas estuvieron relacionadas con supuestos siniestros durante la circulación.

Multirriesgos -Hogar, Comercio y Oficinas, y Comunidades- supuso el 37% del fraude detectado, 3 puntos porcentuales menos que el año anterior. Los engaños más habituales suelen ser la presentación de facturas falsas a la hora de indemnizar un siniestro, falta de mantenimiento de los bienes del hogar o aprovechamiento de eventos climatológicos -como las pasadas DANA- para notificar siniestros falsos. De hecho, los casos de daños por agua fueron la primera causa de intento de fraude en este ramo, con un incremento interanual de más de 12 puntos porcentuales.

El 12% de los fraudes restantes correspondió a Diversos (RC, Transporte, Industrias, Salud, Accidentes y Vida), con un ligero repunte respecto a 2018. Sin embargo, en la última década ha aumentado casi en 8 puntos porcentuales.