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Miguel García, director de Comunicación y Negocio de DKV Seguros
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by Miguel García, director de Comunicación y Negocio de DKV Seguros

El bienestar físico y emocional, un reto para las personas con discapacidad

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En 2008 había en España 3,84 millones de personas con discapacidad, lo que suponía aproximadamente un 8,5% de la población total. De ellas, 1.420.000 se encontraban en edad laboral. Pese al gran número de personas con discapacidad en nuestra sociedad, la información de la que se dispone sobre ellos no es completa ni actualizada, y no refleja la realidad del colectivo en el uso, hábitos y necesidades relacionadas con los servicios de salud.

Esta falta de información puede provocar la invisibilidad de esas mismas necesidades o problemas, y, en consecuencia, dar lugar a la inacción o desatención por parte de los actores que tendrían la capacidad de mejorar de forma directa el acceso a dichos servicios de salud.

DKV ha presentado el ‘I Estudio DKV sobre los hábitos de salud de las personas con discapacidad’, cuyo objetivo es identificar los hábitos de vida saludable de las personas con discapacidad así como los contextos y situaciones que les permiten realizar rutinas y actividades para mejorar su bienestar, principalmente sustentado sobre tres pilares: el bienestar emocional, el físico/orgánico y el social. Estos tres aspectos están íntimamente ligados entre sí, y el deterioro de cualquiera de ellos supone el desequilibrio y empeoramiento de los demás.

Hemos decidido publicar este estudio porque el mejor conocimiento de los hábitos y necesidades de estas personas contribuirá a crear conciencia sobre los retos de salud a los que se enfrentan, la discriminación que siguen sufriendo y favorecerá en gran medida la generación de servicios y soluciones más adaptadas.

El 63,1% de los encuestados considera que su salud es regular, insatisfactoria o muy insatisfactoria. Es por ello que los servicios médicos de salud deben estar interrelacionados y coordinados para ofrecer una atención sistémica, donde la información y el conocimiento de la discapacidad sea transversal y homogéneo en cada una de las especialidades que atiende a la persona. Existe, todavía, entre los profesionales de la salud un vacío de conocimiento sobre las necesidades e implicaciones que tiene la discapacidad en la salud.

Las personas con discapacidad no consumen más recursos médicos que una persona sin discapacidad, sin embargo es necesario un cambio, tenemos que pasar de un modelo médico-rehabilitador que cree que a la persona con discapacidad hay que rehabilitarla y convertirla al estándar, a un modelo más social e inclusivo.

El factor económico es crucial para el acceso a la salud de estas personas. Más del 34% afirma que este es el principal obstáculo a la hora de adquirir hábitos de vida saludable. La discapacidad supone un aumento indudable del gasto de las familias y, a menudo, este sobrecoste va asociado a una pérdida de poder adquisitivo. Esta situación puede llevar a las personas con discapacidad y con bajos ingresos a una situación de vulnerabilidad y fragilidad.

El estudio revela que el 64,7% de estas personas han trabajado desde que les fue diagnosticada la discapacidad. El proceso de inserción laboral suele ser largo y, en el 49% de los casos, es superior a dos años. La mayor parte de las personas con discapacidad prefieren trabajar si su salud o la discapacidad se lo permiten. De hecho, el 41,5 % trabaja actualmente y el 11,5% se encuentra buscando un empleo.

El 55% de los encuestados que ejerce una profesión está satisfecho con su trabajo y el 31,7% afirma que trabajar les mantiene positivos. La participación y la aportación de valor a la sociedad tienen un efecto especialmente beneficioso para la salud de las personas con discapacidad. Por esta razón, es necesario cambiar la percepción de las empresas y organizaciones sobre las necesidades de las personas con discapacidad para la mayor integración en puestos de trabajo o el tejido asociativo.

El estudio aporta un dato preocupante: el 44,9% afirma haber perdido oportunidades laborales por falta de accesibilidad o adaptación del puesto de trabajo a sus necesidades y es que, esta adaptación, va mucho más allá que un lugar de trabajo accesible.

DKV tiene un gran compromiso con las personas con discapacidad y trabaja cada día para mejorar su inclusión sociolaboral a través de la Fundación DKV Integralia, esperamos que este informe, que se puede descargar a en nuestra página web, ayude a visibilizar su necesidades y a mejorar su salud.

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