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“Durante muchos años la conciliación ha sido algo que yo misma no me he permitido”
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María Nuche, directora de gestión de riesgos en Consorcio de Compensación de Seguros

“Durante muchos años la conciliación ha sido algo que yo misma no me he permitido”

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Hace tres años, María Nuche, cerró la puerta de su “segunda casa”, la DGSFP, para comenzar un nuevo reto como directora de gestión de riesgos en el Consorcio de Compensación de Seguros. Una decisión que le costó tomar pero que se vio enseguida compensada porque “trabajar en el Consorcio me permitía continuar con mi vocación de servicio público que siempre he sentido de forma muy intensa”. Como reconoce,  conciliar en mayúsculas supuso al principio dejar un poco de lado su vida personal: “La verdad es que durante muchos años la conciliación ha sido algo que yo misma no me he permitido. Tenía demasiado arraigado el concepto de que, si quería triunfar profesionalmente, tenía que renunciar a parte de mi vida familiar”. Ahora optimiza el tiempo: “He sido capaz de encontrar ese equilibrio que te permite disfrutar de lo que haces, dentro y fuera del trabajo”. Y es que a Nuche le gusta todo del Consorcio. Una institución que ve en un futuro totalmente digitalizada y que seguirá siendo “el mejor y más experimentado ejemplo de colaboración público-privada en el ámbito del seguro”.

 

Ha sido abrir tu perfil de linkedin y hacer un rato scrolling para poder ver toda tu experiencia laboral. Como Inspectora de Seguros del Estado has desempeñado distintos puestos de responsabilidad dentro de la DGSFP y has formado parte de varios Consejos de Administración en distintas compañías públicas y privadas… ¿Cómo fue esa época? ¿Cuéntanos los retos que tuviste en esos años? ¿Anécdotas?

He pasado la mayor parte de mi vida laboral en la DGSFP; la considero como mi “segunda casa”. Tras aprobar las oposiciones comencé a trabajar como inspectora de cartera, en la Subdirección General de Inspección, y a lo largo de casi 15 años he ido cambiando de puesto de trabajo dentro de la Dirección en varias ocasiones, asumiendo cada vez mayores responsabilidades, hasta culminar mi carrera como funcionaria de carrera en los puestos de subdirectora general de Solvencia y subdirectora general de Inspección.

Me considero una auténtica privilegiada por haber podido trabajar durante todos esos años en la DGSFP. Es un lugar de trabajo magnífico, que me ha permitido crecer profesional e intelectualmente. He tenido un aprendizaje constante gracias en buena parte a los increíbles profesionales que trabajan ahí. En el plano personal, además, he tenido la inmensa suerte de poder entablar fuertes lazos de amistad que me acompañan en mi vida diaria.

Durante todos esos años nos hemos enfrentado a multitud de retos, pero quizá el más importante fue la trasposición y entrada en vigor de la normativa de Solvencia II. Para hacerle frente se creó la Subdirección General de Solvencia, que asumí al poco tiempo de ser creada. Desde allí tuvimos que trabajar a contrarreloj para poner en marcha todo el sistema de autorizaciones que se recogían en la normativa de Solvencia II al objeto de permitir a las entidades un aterrizaje más suave en el nuevo sistema.

Como subdirectora general de Inspección pude trabajar de cerca en la implantación de la nueva normativa, ayudando al sector a través del establecimiento de criterios e instrucciones que clarificaran la aplicación de la farragosa norma europea.

Estos puestos me dieron además la oportunidad de formar parte de diversos Consejos de Administración y de numerosos Comités y Comisiones en otras instituciones públicas, como el ICAC o el SEPBLAC. Todo ello me proporcionó una inestimable experiencia y una valiosa visión de la gestión público-privada, la cual está siendo muy útil en el desempeño de mi actual puesto de trabajo.

Anécdotas hay muchísimas, tantas que me es imposible destacar alguna ahora mismo… fueron años de trabajo a un ritmo frenético, pero siempre había tiempo para una broma o unas risas en algún despacho…

Estudiaste Empresariales y después de aprobar la oposición te matriculaste en Actuariales. ¿Siempre has pensado desarrollar tu carrera profesional en el sector asegurador?

La verdad es que no. Yo comencé a estudiar las oposiciones a Inspectores de Finanzas del Estado y, posteriormente, cuando tuve que elegir una especialidad, decidí decantarme por Seguros; siempre me habían gustado la Estadística y las Matemáticas, pero para mí era un mundo totalmente desconocido.

Con el paso de los años es cuando me he dado cuenta del gran acierto de esa decisión y de lo mucho que ha llegado a gustarme mi profesión. Me considero una auténtica privilegiada por poder trabajar en algo que me gusta.

Desde hace casi tres años eres la directora de gestión de riesgos en el CCS. ¿Qué razones te impulsaron a aceptar este cargo? ¿En qué has centrado tu gestión durante este tiempo y qué objetivos tienes para 2020 en tu agenda?

Fue una decisión muy complicada, que me costó trabajo adoptar. Mi arraigo en la DGSFP era muy fuerte, pero también tenía la curiosidad de probar suerte al “otro lado” del supervisor. El CCS es una institución muy apreciada y tuve la inmensa fortuna de que en ese momento se creara una nueva Dirección, para la que mi perfil se ajustaba perfectamente. Además, el trabajar en el Consorcio me permitía continuar con mi vocación de servicio público que siempre he sentido de forma muy intensa.

La Dirección de Gestión de Riesgos aglutina tres de las cuatro funciones clave de Solvencia II, la función de gestión de riesgos, de cumplimiento normativo y actuarial. Al tratarse de un puesto de nueva creación, mi labor durante todo este tiempo ha sido poner en marcha el trabajo de las tres funciones al objeto de contribuir a fortalecer la estructura de gobierno corporativo y control interno del Consorcio.

Este año comenzamos un nuevo Plan Estratégico trienal, que arrancamos en mi área con la implantación de una nueva herramienta de gestión de riesgos, control interno y cumplimiento. También debemos seguir de cerca todos los cambios que la revisión de Solvencia II por las instituciones europeas van a producir. Queda mucho trabajo por hacer y esto nos hace estar en continuo crecimiento. Procuro alejarme de las rutinas. Eso es algo que me ilusiona y que me motiva enormemente.

“Este año comenzamos un nuevo Plan Estratégico trienal con la implantación de una nueva herramienta de gestión de riesgos, control interno y cumplimiento. También seguiremos de cerca todos los cambios que la revisión de Solvencia II por las instituciones europeas van a producir”

 

Has compaginado tu carrera profesional con tu faceta como madre de familia y, además de ocupar diversos puestos de responsabilidad, has podido incluso escribir un libro sobre Solvencia II ¿De dónde sacas el tiempo? ¿Cómo logras conciliar todos estos frentes? ¿Cuál es un día ‘tipo’ de tu jornada laboral?

La verdad es que durante muchos años la conciliación ha sido algo que yo misma no me he permitido. Tenía demasiado arraigado el concepto de que si quería triunfar profesionalmente, tenía que renunciar a parte de mi vida familiar.

Cuando estás metida de lleno en la vorágine del día a día, es fácil confundir las prioridades y tener como objetivo “demostrar” a todo el mundo que puedes con todo. Esto te lleva a jornadas de trabajo interminables, fines de semana conectada al ordenador y poca presencia en casa. Y, por si fuera poco, las vacaciones dedicadas a escribir un libro que me hacía muchísima ilusión poder hacer y del que estoy muy orgullosa,  pero que indudablemente también me robó mucho tiempo con los míos.

Hoy en día no cambiaría el pasado, pero veo las cosas de otra forma. He aprendido a optimizar el tiempo. Menos reuniones interminables, más comidas rápidas en el despacho, … mi ritmo de trabajo y mi rendimiento no ha disminuido en absoluto, pero consigo desenredarme antes y estar más presente en la vida de mi familia. Digamos que he sido capaz de encontrar ese equilibrio que te permite disfrutar de todo lo que haces, dentro y fuera del trabajo.

“He aprendido a optimizar el tiempo. Menos reuniones interminables, más comidas rápidas en el despacho, … mi ritmo de trabajo y mi rendimiento no ha disminuido en absoluto, pero consigo estar más presente en la vida de mi familia”

¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en el CCS?

¡Absolutamente todo! Para mí es un orgullo formar parte de una empresa como el Consorcio, que es todo un referente a nivel nacional e internacional.

Tanto el tipo de trabajo que desempeño a nivel técnico, como la calidad humana y profesional de todo el personal del Consorcio en general y de mi equipo en particular, así como el buen ambiente de trabajo con el resto del equipo directivo, hacen que me sienta agradecida cada mañana cuando vengo a trabajar.

También es importante saber que mi trabajo repercute de forma directa en incrementar el bienestar en la sociedad, ya que el Consorcio realiza una función indispensable como elemento estabilizador del mercado asegurador en su conjunto. ¡Hacemos tantas cosas distintas y todas tan bien pensadas!

Tres virtudes del CCS

El Consorcio es un caso muy particular en el sector ¿cuáles son sus virtudes?

A mi juicio, son muchas, pero destacaré tres. En primer lugar, el elevado número de  riesgos que cubre. La lista incluye tantos riesgos de la naturaleza (inundaciones, embates de mar, tempestades de viento, terremotos,…) como riesgos derivados de la acción humana, como el terrorismo o el tumulto popular. Además, el Consorcio cubre los daños a las personas, incluso en el extranjero, y a los bienes, incluyendo daños materiales y pérdidas pecuniarias. Todo esto da lugar a una cobertura amplísima y facilita la compensación entre los diversos riesgos extraordinarios, que es una de las bases del sistema.

En segundo lugar, destaco el principio de mutualización y solidaridad en que está inspirado el Consorcio, que es el principio esencial que fundamentó el nacimiento del seguro hace muchos siglos. La participación, vía pago de un recargo, de todos los asegurados permite que la cobertura de los riesgos extraordinarios llegue a todos los asegurados y a unos precios asequibles, incluso en las zonas más expuestas a estos riesgos.

En tercer lugar, destaco la seguridad jurídica y la estabilidad del sistema: la cobertura se recoge en el Boletín Oficial del Estado, con rango de ley (Estatuto Legal) y de Real Decreto (Reglamento del seguro de riesgos extraordinarios) y es permanente, año tras año, sin que la esencia de la cobertura quede afectada ni recortada en las épocas de mayor siniestralidad.

¿Se entiende su labor en la sociedad?

La labor es conocida y ésta muy bien valorada en el ámbito del seguro y de la gerencia de riesgos. Creo que el esfuerzo realizado en el Consorcio para estar presente en las instituciones y en los foros del sector, que son muy numerosos, ha sido muy fructífera. En mi opinión las relaciones del Consorcio con las aseguradoras, con los mediadores de seguros y peritos, y con los gerentes de riesgos se han cuidado mucho en las últimas décadas y el nivel de proximidad y de mutuo entendimiento está en niveles históricos máximos. Pero continuaremos volcados en cultivar estas relaciones y en mejorarlas.

La sociedad también va progresivamente conociendo y valorando al Consorcio: primero, porque cuando se produce la catástrofe las aseguradoras y los mediadores de seguros presentes en las zonas afectadas dirigen a los afectados hacia el Consorcio. Segundo, porque quienes carecen de seguro reciben el mensaje del Consorcio, de los Organismos de Protección Civil y de los medios de comunicación acerca de las indemnizaciones por seguro que asumimos en los eventos extraordinarios y que, en cambio, no perciben quienes no están asegurados.

En tercer lugar, el Consorcio realiza encuestas telefónicas a los asegurados indemnizados por riesgos extraordinarios y, en los últimos años, en torno al 60% a 70% de los afectados manifiestan que sí conocían el Consorcio antes de producirse la siniestralidad y, por cierto, suelen valorar con notable alto y rozando el sobresaliente la gestión realizada por nuestra entidad.

En resumen, creo que sí hemos conseguido entre todos forjar la idea de que el Consorcio es una valiosa singularidad del sistema español de resarcimiento de daños por catástrofes, con una gestión muy  técnica y profesionalizada, y que constituye un importante activo que es muy necesario preservar. Es cierto que queda por hacer, pero esta idea ya ha encajado en la sociedad y en las instituciones públicas.

“Las relaciones del Consorcio con las aseguradoras, con los mediadores de seguros y peritos y gerentes de riesgos se han cuidado mucho. El nivel de proximidad y de mutuo entendimiento están en niveles históricos máximos. Pero continuaremos volcados en cultivar estas relaciones y en mejorarlas”

 

“Creemos en la diversidad de talento como estrategia para crear valor”

¿Cómo es el CCS en materia de Diversidad? ¿Tenéis programas o medidas específicas para conciliar? ¿Cuántas mujeres ocupan puestos de responsabilidad en el CCS?

El Consorcio es una entidad pública comprometida con los temas de diversidad e igualdad. En cuanto a la diversidad, es uno de los elementos que se está potenciando en la actualidad y está incluido en nuestra planificación estratégica para el próximo trienio.

Creemos firmemente en la diversidad de talento como estrategia que nos permite la creación de valor a partir de las competencias, habilidades, experiencias y conocimientos que aportan las distintas personas de la organización y que se materializan en la formación de equipos de trabajo diversos y plurales.

Asimismo, tenemos un Plan de Igualdad en el que se promueven políticas que integran igualdad de trato y oportunidades y la implantación de medidas tendentes a fomentar la conciliación de la vida familiar, personal y profesional, como medidas de flexibilidad en el horario laboral, permisos retribuidos y no retribuidos, medidas de apoyo a la natalidad, adopción o acogimiento de menores, etc.

En cuanto a los puestos directivos, el número de mujeres en puestos de dirección y subdirección representa algo más de un 40% sobre el total. Todavía tenemos camino por recorrer, pero comparativamente con otras entidades estamos bastante equilibrados.

 

“Tenemos un Plan de Igualdad en el que se promueven políticas que integran igualdad de trato y oportunidades. Además, el número de mujeres en puestos de dirección y subdirección representa algo más de un 40% sobre el total”

 

En todos estos años de trabajo ¿has notado alguna vez que se te haya ‘penalizado’ por tu condición de mujer (me refiero sobre todo a los sesgos inconscientes, responsabilidades laborales,… etc.)?   

Realmente yo no puedo decir que me haya sentido penalizada en ningún momento por mi condición de mujer, así como tampoco he sido objeto de una discriminación positiva. En este sentido, la Administración Pública funciona de una forma muy diferente al sector privado.

Pero no menos cierto es que sí que he formado parte de Consejos de Administración donde era la única mujer y he asistido a multitud de comités, foros, etc, donde la presencia femenina era casi testimonial. Creo, sin embargo, que en esto sí se está notando un cambio y por lo menos, estas situaciones, aunque en ocasiones se siguen produciendo, al menos ya no nos parecen “normales”, tal y como ocurría en el pasado.

El sector asegurador ¿está realmente cambiando y comienza a ver la Diversidad como parte innegable de su sostenibilidad y competitividad?

Efectivamente las empresas del sector comienzan a darse cuenta de que las políticas de diversidad e igualdad, lejos de ser un obstáculo o una imposición legal o social, son una verdadera herramienta para conseguir incrementar la productividad y la competitividad de las organizaciones. Las estrategias encaminadas a potenciar estas políticas ya no deben enmarcarse en objetivos de responsabilidad social, sino de negocio, pues cada vez está más demostrado que repercuten de forma directa en los resultados de las entidades.

Sin embargo, el proceso de implantación de las políticas de diversidad e igualdad es todavía lento y no está exento de dificultades, fruto de las reminiscencias heredadas de cientos de años de historia. Tampoco podemos pretender que todo cambie de forma inmediata, pero si comparamos la situación laboral de nuestras abuelas o de nuestras madres, con las nuestras, desde luego los cambios son abismales.

Queda sin embargo mucho por hacer y la culminación total hasta lograr la plena igualdad de género no creo que la vaya a ver mi generación, pero estoy segura que sí lo hará la generación de nuestros hijos.

¿Cómo podemos impulsar que haya más mujeres directivas y en puestos de responsabilidad? ¿Crees que depende más de nosotras, de las compañías o es un conjunto de ambas partes?

Existen numerosas medidas que se están adoptando para lograr incrementar la presencia femenina en puestos directivos de primer nivel dentro del sector asegurador. Palabras como conciliación, formación, promoción, etc, empiezan a adquirir una creciente relevancia en las organizaciones.

Iniciativas como las promovidas por la Red EWI y otras similares, son la mejor vía para contribuir a conseguir el objetivo marcado.

Lo que está claro es que el camino del éxito requiere de un esfuerzo conjunto tanto de las compañías, como de nosotras mismas. Estamos preparadas, queremos y podemos hacerlo, sólo necesitamos que no nos obstaculicen demasiado el camino.

¿Ayudan las políticas emprendidas por el Gobierno?

Yo creo que todas las políticas y la regulación en este sentido son absolutamente necesarias. El cambio hay que impulsarlo. Pero también es cierto que los cambios tienen que implantarse paulatinamente, sin grandes excentricidades, ya que sino corremos el peligro de obtener el efecto contrario.

 

“Palabras como conciliación, formación, promoción, etc, empiezan a adquirir una relevancia en las organizaciones. Iniciativas, como las promovidas por Red EWI, son la mejor vía para contribuir a conseguir el objetivo marcado”

 

Una institución pública integrada en el sistema asegurador español

¿Qué balance puedes hacer de la actividad del CCS en 2019?

Ha sido un año muy significativo de la historia del Consorcio. Para empezar, la DANA de septiembre constituyó, con más de 69.000 solicitudes de indemnización, la inundación con mayor número de asegurados afectados en los 65 años de historia de nuestra entidad.

En 2019 también se ha puesto en funcionamiento el sistema de información de recargos (SIR), con la colaboración de todas las entidades aseguradoras, que permitirá explotar y compartir con el sector asegurador información sobre riesgos asegurados y sobre su exposición a los riesgos extraordinarios.

Ha sido también un año en el que se han consolidado las bases de las funciones de gestión de riesgos y de cumplimiento, añadiendo rigor y solidez a una gestión, que, como ya he señalado antes, siempre se ha caracterizado por ser muy técnica y profesional.

Por último, ¿cómo visualizas el CCS en los próximos años?

Veo al Consorcio plenamente encajado en el papel que se ha ido progresivamente forjando durante los últimos 25 años, que es el de una institución pública totalmente integrada en el sistema asegurador español y al servicio de éste y de los asegurados residentes en España. Será un organismo que habrá completado su transformación digital, que ya se inició hace algún tiempo, pues recordemos que en la actualidad el Consorcio gestiona las indemnizaciones sin emplear papel en el procedimiento.

Veo también al Consorcio, como el mejor y más experimentado ejemplo de colaboración público-privada en el ámbito del seguro. Ya lo es ahora y esta faceta seguirá siendo una de sus señas de identidad en los próximos años.

Este sistema asegurador español tiene, entre otras fortalezas, la de haber sabido distribuir sus funciones mediante una clarificadora distinción entre la cobertura de los riesgos estándar (a través de las aseguradoras privadas) y la de los riegos de catástrofe (mediante el Consorcio). Es muy importante la estrecha colaboración que existe entre ambos sectores: cada uno conoce bien su papel y respeta, con clara visión institucional, el de la otra parte. Creo que esta colaboración es ejemplar y que será uno de los pilares del Consorcio en los años próximos.

En tercer lugar, considero que el Consorcio es el instrumento que facilitará al seguro español afrontar el cambio climático. El seguro privado sabe que el Consorcio, en el transcurso de sus 65 años de historia, se ha ido adaptando a nuevas circunstancias y a los nuevos retos, ajustando sus coberturas, sus recargos, sus franquicias y sus procedimientos de gestión. De común acuerdo con nuestros socios –las aseguradoras privadas- el Consorcio está en condiciones de experimentar nuevos ajustes para asumir  nuevos riesgos o para afrontar la intensificación de algunos de los ya existentes.

“Veo al Consorcio, como el mejor y más experimentado ejemplo de colaboración público-privada en el ámbito del seguro. Ya lo es ahora y esta faceta seguirá siendo una de sus señas de identidad en los próximos años»