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Del 45 al 49 hay mucho más que cuatro puntos porcentuales
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Semana de la Mujer en #RedEWI

Del 45 al 49 hay mucho más que cuatro puntos porcentuales

Antonio Huertas, presidente de MAPFRE
BDSEmpresasREDEWI

En el trienio 2019-2021 nos comprometimos a desarrollar acciones que permitieran que al menos el 45% de las vacantes en puestos de dirección de la compañía fuesen conseguidas por mujeres.

La Red de Liderazgo Femenino, entre otros programas de desarrollo de talento, impulsó ese empoderamiento necesario para dar el paso más costoso que, con frecuencia, suele ser el último paso. Observad que no he dicho que los puestos fuesen para mujeres, sino que fuesen conseguidos por mujeres, porque de lo que se trata en el ámbito de las empresas es promover que esa paridad en los equipos directivos se logre en el menor tiempo posible.

A menudo tendemos a pensar que las brechas, en este caso de género pero a mi juicio aplica a todo tipo de brechas, son injustas para quienes las padecen. Y lo son realmente. Pero también son injustas para el conjunto de la sociedad y, en el caso de las empresas, para el conjunto de la compañía, porque se le priva de incorporar con suficiencia el talento femenino que es igual de valioso que el masculino, sin duda, pero también aporta matices y aproximaciones a los retos y a las soluciones muy diferentes y enriquecedoras.

«El talento femenino es igual de valioso que el masculino, sin duda, pero también aporta matices y aproximaciones a los retos y a las soluciones muy diferentes y enriquecedoras»

Ya he señalado en alguna otra intervención que el talento escasea y que para las empresas, especialmente las globales, atraer y retener el talento es diferencial para el éxito de los proyectos que tenemos en marcha. Antes de que me despiste con otros temas, ese 45% que era nuestro objetivo, finalmente se convirtió en un 49,1%. Es un buen dato, pero aún insuficiente porque nuestro objetivo es consolidar una distribución más equilibrada de posiciones de liderazgo y dirección en MAPFRE.

Las empresas tenemos nuestra responsabilidad en la reducción de todo tipo de brechas, especialmente compañías como MAPFRE que, además de la rentabilidad financiera trabajamos cada día expresando una rentabilidad social, un compromiso corporativo que se extiende a todos los países donde estamos. Pero el tejido empresarial español, desgraciadamente, es mayoritariamente de autónomos y pequeñas empresas que no tienen suficiente músculo para implantar este tipo de programas o directamente tienen otras prioridades.

Brechas, más abiertas por la pandemia

La brecha había empezado a reducirse de forma constante, pero la pandemia ha supuesto un retroceso en la brecha de género que se venía cerrando. El II Índice de ClosinGap, un clúster de empresas comprometidas con la reducción de todo tipo de brechas en el que MAPFRE es miembro fundador, fija la brecha de género en un 63,3%, lo que implica que aún queda un 36,7% por cerrar. Este dato es casi un punto superior a la de la pasada edición. Esta situación supone un menor crecimiento para el conjunto de la economía equivalente al 19% del PIB de 2020, más de 213.000 millones de euros que no se generan debido a la brecha de género.

La situación es aún peor en Latinoamérica, una región donde MAPFRE forma parte activa de la comunidad en la mayoría de los países. Los confinamientos destruyeron hasta 149 millones de empleos en todo el mundo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  Instituciones como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), advierten de que las mujeres perdieron casi el doble que los hombres, muchas de ellas porque tuvieron que atender a la familia. La conciliación y la corresponsabilidad son una de las causas que están detrás de la brecha de género.

Con total respeto a las decisiones de cada uno, la tasa de maternidad de un país empieza a ser un objetivo estratégico de futuro, especialmente en naciones como la nuestra que es una de las más envejecidas del mundo. Pero la responsabilidad no puede recaer en las mujeres, sino en el conjunto de la sociedad que debe propiciar una estrategia suficientemente ambiciosa para que, como decía, la maternidad vuelva a ser un activo de país, pero plenamente compatible con la igualdad efectiva de la mujer en el ámbito profesional. Hablar y debatir de un problema es empezar a solucionarlo. Y ahora, 8 de marzo, un buen momento para recordarlo.

«La tasa de maternidad de un país empieza a ser un objetivo estratégico de futuro, especialmente en naciones como la nuestra que es una de las más envejecidas del mundo. Hablar y debatir de un problema es empezar a solucionarlo»

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